Tras la aprehensión del exdirigente evista Alaín Torrico, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, informó que la investigación se amplió en dos nuevas líneas: una vinculada con el hallazgo de restos óseos y otra relacionada con las comunicaciones que, según la autoridad, mantuvo con Evo Morales para coordinar supuestas acciones violentas previstas para noviembre.
Oviedo sostuvo que Torrico fue sorprendido luego de tareas de inteligencia y seguimiento, en posesión de dinamita, anfo —un potenciador de explosivos— y armas de fuego. De acuerdo con su versión, esos elementos habrían estado destinados a provocar enfrentamientos y desestabilización en el marco de las movilizaciones anunciadas para ese mes.
“Se ha logrado obtener comunicaciones entre este señor, Alain Torrico, con el señor Evo Morales, el cual era notificado de preparativos para sembrar luto, violencia, muerte entre los bolivianos. Después de estas comunicaciones, este señor era contactado telefónicamente para seguir recibiendo instrucciones y organizarse en función de las movilizaciones de noviembre”, señaló.
En paralelo, el comandante general de la Policía, Adrián Álvarez, explicó que durante el allanamiento se encontraron restos humanos que, de manera preliminar, corresponderían a una mujer y tendrían una data de aproximadamente más de un año.
A partir de ese hallazgo, la Fiscalía abrió otro proceso investigativo a cargo de la unidad especializada en delitos contra la vida, con el objetivo de establecer las circunstancias de la muerte y determinar la identidad de la víctima, según informó el fiscal departamental de Cochabamba, Eddy Ordóñez.
La autoridad también confirmó que, durante el ingreso al domicilio y la requisa, la comisión de fiscales constató la presencia de dispositivos explosivos y armas de fuego.
La Fiscalía reportó además que, junto con Alaín Torrico, fue aprehendido su hermano, Saúl Torrico Quiroga. A ambos se les abrió una investigación por los delitos de tenencia, porte ilícito y fabricación de explosivos.