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El empresariado de Tarija volvió a cuestionar la estructura tributaria vigente en el país y sostuvo que la presión impositiva ha contribuido a profundizar la informalidad económica. Según el presidente de la Federación de Empresarios Privados de Tarija, Franz Molina Conzelmann, el sistema actual termina ahogando a las empresas y empuja a muchos sectores a operar fuera de la formalidad.

Molina afirmó que Bolivia se ha convertido en el país más informal no solo de la región, sino también del mundo, y recordó que más del 84% de los trabajadores se desempeñan en la informalidad. A su criterio, esa realidad está directamente vinculada con políticas tributarias que se arrastran desde hace años y que, en su opinión, necesitan ser modificadas para avanzar hacia una economía más competitiva.

El dirigente sostuvo que, en algunos rubros, la reducción de impuestos sería necesaria para evitar que más actores económicos se desplacen hacia la informalidad. Explicó que, cuando la carga impositiva es demasiado alta, los productores y comerciantes no pueden trasladarla a los precios finales porque el mercado no la absorbe, lo que termina incentivando prácticas fuera del sistema formal.

En ese marco, mencionó como ejemplo al sector vitivinícola, al que conoce de cerca, y señaló que el singani, bebida nacional, paga dos Impuestos al Consumo Específico, mientras que otras bebidas solo tributan uno. Para el representante empresarial, esa diferencia resulta injusta y forma parte de las distorsiones que afectan la competitividad del sector.

Molina también informó que los industriales mantienen conversaciones con el gobierno, a través del Ministerio de Economía, para revisar el asunto impositivo. Dijo que existe predisposición de las autoridades para trabajar en ajustes que ayuden al sector, aunque insistió en que se necesita mayor celeridad en la toma de decisiones.

El dirigente añadió que, si el empresariado logra ser más competitivo, incluso podría aportar más al Estado mediante el pago de tributos sobre utilidades y ganancias. A su juicio, el desafío es encontrar un equilibrio que permita fortalecer la formalidad sin seguir castigando a las empresas.

Molina recordó además que estas conversaciones se vienen desarrollando desde el año pasado, cuando asumió el actual gobierno, aunque aseguró que el proceso se frenó tras el bloqueo de caminos de 53 días registrado en mayo de este año. Ahora, dijo, el diálogo fue retomado, aunque de manera lenta, en un contexto en el que el sector privado también siente los efectos de la crisis económica del país.

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Federico Enrique
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