Una alianza de organizaciones de cuatro países presentará esta noche en Tarija una propuesta para restaurar los corredores naturales de la cuenca del Paraná, un sistema hídrico que incluye al Pilcomayo y a Tariquía y que, según la iniciativa, requiere recuperar conectividad para sostener la vida silvestre a escala regional.
La propuesta, denominada Jaguar Rivers, será expuesta a las 19:30 durante las Jornadas Científicas del Proyecto Pilcomayo, en el Patio del Cabildo. El planteamiento parte de una idea central: el agua que baja por el Pilcomayo y el Bermejo no se queda en el Chaco, sino que sigue su curso hacia el río Paraguay y luego al Paraná, donde se articula una de las cuencas más extensas de Sudamérica. Sobre esa red, cada vez más fragmentada, la iniciativa busca impulsar un proceso de conservación de largo plazo.
Jaguar Rivers reúne a Nativa, con sede en Tarija; Rewilding Argentina; Onçafari, de Brasil, y la Fundación Moisés Bertoni, de Paraguay. El objetivo es construir, en un horizonte de veinte años, una red de áreas naturales restauradas y conectadas en los cuatro países. La idea es que esa red permita sostener poblaciones silvestres que puedan desplazarse por sí mismas o mediante traslados de animales.
Las organizaciones involucradas llegan con experiencia previa en este tipo de trabajo. Rewilding Argentina, por ejemplo, ha impulsado la reintroducción del yaguareté en los Esteros del Iberá. Entre las conexiones que se proyectan también figura la que vincularía la Reserva de Tariquía con el Parque Nacional Baritú, en Argentina.
La iniciativa se apoya en un diagnóstico que, según sus impulsores, muestra la urgencia de actuar. El Informe Planeta Vivo 2024, de WWF, señala que las poblaciones de fauna monitoreadas en América Latina y el Caribe cayeron un 95% en promedio desde 1970, la mayor disminución registrada en el planeta. A ese deterioro se suman las represas, canalizaciones, contaminación y el avance de la frontera agropecuaria, factores que modifican las crecidas y dificultan el tránsito de la fauna.
En ese entramado, Nativa aporta más de dos décadas de trabajo en el Gran Chaco, la Chiquitanía y el Pantanal. La organización también cuenta con experiencia en áreas protegidas gestionadas junto a pueblos indígenas, como Ñembi Guasu, en la Autonomía Guaraní Charagua Iyambae.
Jaguar Rivers fue lanzada en 2025 durante la Semana del Clima de Nueva York y volvió a presentarse en Londres en abril de este año. Además de las organizaciones fundadoras, cuenta con aliados internacionales como Tompkins Conservation, de origen estadounidense.
Aunque todavía no se han difundido públicamente las fuentes de financiamiento ni los montos involucrados, la presentación de esta noche en Tarija aparece como una oportunidad para conocer más sobre esos aspectos y también sobre el enfoque conceptual del proyecto. La iniciativa utiliza términos como “arks” y “stepping stones” para referirse a reservas, refugios intermedios y paisajes compartidos. Sin embargo, en el Chaco, el animal que inspira el nombre del proyecto sigue siendo conocido como yaguareté o tigre, una referencia que, para sus impulsores, puede ser clave a la hora de construir una conservación que las comunidades sientan como propia.
También se espera que surjan preguntas sobre el papel de las comunidades en las decisiones vinculadas a sus territorios y sobre la relación entre los futuros corredores y la exploración de hidrocarburos en zonas como Tariquía.
La actividad será de entrada gratuita. Para los organizadores, escuchar, preguntar y participar en este encuentro es una forma de que un proyecto de alcance continental también se discuta desde Tarija.