El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, mantuvo este miércoles un encuentro con el presidente de la petrolera española Repsol, Antonio Brufau, en una cita que el mandatario enmarcó en una “nueva etapa” para el sector de hidrocarburos boliviano, en el contexto de su viaje a España para participar en la XXX Cumbre Iberoamericana.
A través de sus redes sociales, Paz afirmó que “Bolivia retoma su relación con el mundo empresarial y entra en una nueva etapa en hidrocarburos, con certidumbre e inversiones”, mensaje que acompañó con una fotografía junto a Brufau. El jefe de Estado también señaló que “muy pronto” representantes de Repsol viajarán a Bolivia en una “visita oficial”, aunque no ofreció mayores precisiones sobre ese anuncio.
La reunión también contó con la presencia del consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, según informó la Oficina del Presidente de Bolivia en un comunicado. El objetivo del encuentro, de acuerdo con esa nota oficial, fue abrir paso a una nueva etapa de relacionamiento empresarial y cooperación en el sector hidrocarburífero.
Repsol ha figurado entre los principales inversores privados en hidrocarburos en Bolivia, aunque su relación con el país estuvo marcada por tensiones tras la nacionalización de los hidrocarburos decretada en 2006 por el entonces gobierno de Evo Morales. A raíz de esa decisión, la compañía española pasó a operar bajo contratos regulados por el Estado y cedió la mayoría de sus acciones en su filial YPFB Andina S.A., donde actualmente mantiene una participación del 48,33 %, mientras que el resto pertenece a la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
En abril pasado, YPFB Andina S.A. anunció una inversión de 71,6 millones de dólares para 2026, orientada principalmente a la perforación, exploración e intervención de pozos.
El acercamiento entre el Gobierno boliviano y Repsol se produce en un momento complejo para el sector energético del país. Bolivia pasó en los últimos años de registrar máximos en su producción y exportación de gas natural a enfrentar un declive progresivo de esa actividad, junto con una creciente dependencia de la importación de hidrocarburos y problemas de abastecimiento que se volvieron recurrentes desde 2024.
La producción de gas en Bolivia cayó desde un récord de 61 millones de metros cúbicos diarios en 2014 hasta un promedio de 27 millones este año. En paralelo, las reservas descendieron de 10,7 trillones de pies cúbicos en 2017 a cerca de 3,7 trillones en la actualidad.
En ese contexto, la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía advirtió en agosto que el país podría convertirse en importador de gas entre 2028 y 2030 si no se reactiva la producción y no se incentivan nuevas inversiones en el sector.
La semana pasada, además, el Gobierno boliviano emitió un decreto que autoriza a privados a importar gas natural con el fin de garantizar el abastecimiento del mercado interno. EFE