El candidato a la presidencia de Chile por el Partido Nacional Libertario (PNL), Johannes Kaiser, recientemente criticó a dos periodistas nacionales, Matías Del Río e Iván Valenzuela, por lo que describió como la difusión de información errónea. El político desmintió categóricamente las afirmaciones que le atribuían la intención de proponer una confrontación bélica con Bolivia, declaraciones que, según él, habían sido propagadas por los mencionados comunicadores.

Kaiser, a través de una declaración difundida en plataformas digitales, sostuvo que nunca ha planteado la posibilidad de un conflicto armado con el país vecino. A su juicio, cualquier situación que pudiera surgir entre ambas naciones es susceptible de ser abordada y resuelta desde el lado chileno de la frontera, sin necesidad de escaladas militares. En este contexto, el candidato aclaró que su postura se centra en la reciprocidad: si Bolivia no muestra disposición a cooperar, Chile procedería a cerrar su frontera y suspendería la colaboración bilateral.

El aspirante presidencial expresó su descontento con la labor periodística, calificando a ciertos medios de malintencionados por, según él, intentar construir una narrativa distorsionada en torno a su figura. Dirigiéndose directamente a Del Río y Valenzuela, Kaiser cuestionó su objetividad, instándolos a definir si su rol es el de periodistas o el de activistas. Insistió en que sus propuestas no incluyen la invasión de Bolivia, sino una respuesta firme ante un trato desfavorable, que implicaría el bloqueo unilateral de la frontera desde territorio chileno, dejando a Bolivia en su propio espacio.

Estas recientes declaraciones se enmarcan en una serie de controversias generadas por Kaiser en el contexto de su campaña electoral, donde ha recurrido a la situación con Bolivia como un eje de su discurso. Previamente, en un acto público ante cientos de simpatizantes, el candidato prometió que, de alcanzar la presidencia, implementaría un cierre fronterizo con Bolivia con el objetivo de detener el tráfico de vehículos robados. En aquella ocasión, advirtió que la venta de automóviles chilenos sustraídos en Bolivia cesaría por completo. Además, profirió una seria advertencia, indicando que si la práctica de la humillación a través de la venta de estos vehículos persistiera, la capital boliviana, La Paz, enfrentaría consecuencias tan severas que su nombre, que evoca tranquilidad, perdería todo sentido

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