Un cargamento que contenía más de 700 kilogramos de cocaína de alta pureza, oculto en madera, fue interceptado en Chile, tras haber salido de territorio boliviano a finales de octubre. La incautación se realizó en la ciudad de Arica, donde se encontró un contenedor con un peso total de 19,5 toneladas de madera, impregnada con clorhidrato de cocaína. Según las autoridades chilenas, el destino final de esta carga ilícita era España.
La operación, denominada “Mercurius”, fue llevada a cabo en conjunto por el Servicio Nacional de Aduanas, la Policía de Investigaciones de Chile (PDI), a través de su Brigada Antinarcóticos y contra el Crimen Organizado (Brianco), y la Policía Marítima de la Armada. La Fiscalía de Arica, mediante su Unidad de Inteligencia y Crimen Organizado, coordinó la investigación que permitió detectar esta compleja modalidad de tráfico de drogas, la cual utiliza la impregnación de sustancias ilegales en mercancías legales para evadir controles.
Tras el hallazgo, surgieron críticas desde el ámbito político boliviano. El vicepresidente del país expresó su descontento con la labor de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), señalando presuntas negligencias y encubrimientos que habrían permitido el paso del cargamento. Además, cuestionó la efectividad del actual comandante general de la Policía, resaltando que la corrupción continúa y que los grupos narcotraficantes se aprovechan de situaciones sociales para operar con mayor libertad.
Por su parte, el expresidente también se pronunció, calificando la lucha contra el narcotráfico como una “mentira e hipocresía”, y cuestionó la falta de transparencia en los informes oficiales, especialmente en lo que respecta a la identificación de los responsables del envío de drogas.
En respuesta a estas situaciones, el viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas anunció la realización de una conferencia de prensa para brindar detalles sobre las incautaciones recientes y las acciones del gobierno en materia de lucha antidrogas. Además, aseguró que se está llevando a cabo una investigación exhaustiva sobre el cargamento interceptado en Chile y que se presentarán informes que contribuirán a esclarecer completamente el caso.
Las autoridades chilenas lograron detectar irregularidades en la documentación y en los patrones logísticos relacionados con este envío, gracias a un análisis de riesgo, inteligencia marítima y controles portuarios que permitieron realizar una inspección física del contenedor en el puerto de Arica. Este procedimiento evidenció el uso de métodos no convencionales para el tráfico ilícito de drogas, lo que ha motivado un aumento en la vigilancia y control en las operaciones de comercio internacional en la región
