En un contexto de creciente tensión laboral, cinco enfermeras del Programa Ampliado de Inmunización (PAI) han denunciado despidos considerados injustificados, lo que las ha llevado a tomar medidas drásticas, incluyendo una huelga de hambre. Dos de ellas han decidido iniciar esta protesta con la esperanza de ser reintegradas a sus puestos de trabajo, argumentando que las decisiones tomadas en su contra no solo son arbitrarias, sino que también violan sus derechos laborales establecidos en la normativa vigente.
Las profesionales, quienes cuentan con una trayectoria de hasta 15 años en el sistema de salud, expresaron su preocupación por la falta de reconocimiento a su experiencia y dedicación en un programa clave para la salud pública. Pedimos que se respeten nuestros derechos como trabajadoras; estamos amparadas por la Ley General del Trabajo, afirmó una de las enfermeras en una entrevista con Plus TLT. Hasta el momento, son dos las funcionarias que mantienen la huelga como forma de protesta ante lo que consideran un atropello a sus derechos.
Las enfermeras lamentaron la decisión tomada por las autoridades, destacando que su labor es esencial en el PAI, donde se requiere personal altamente capacitado para llevar a cabo campañas de inmunización y gestionar adecuadamente las vacunas. A pesar de recibir un salario base de 3.400 bolivianos —con ligeros incrementos por antigüedad— cuestionaron por qué fueron desvinculadas sin recibir explicaciones claras sobre su situación laboral.
Además, recordaron su compromiso durante momentos críticos para la salud pública, como el brote de sarampión en Bermejo en 2024, donde se vieron obligadas a desplazarse a esa localidad sin recibir viáticos ni compensaciones adicionales. También hicieron hincapié en su papel durante la pandemia del COVID-19, cuando trabajaron incansablemente en primera línea para llevar a cabo campañas de vacunación y contener la propagación del virus.
La situación ha comenzado a repercutir negativamente en el funcionamiento del PAI. Según denunciaron las enfermeras afectadas, el vacunatorio se encuentra actualmente paralizado debido a la falta de personal calificado. Esto ha generado una interrupción en la distribución de dosis a los centros de salud locales. La llegada reciente de vacunas contra la influenza estacional para adultos ha exacerbado este problema, ya que estas permanecen almacenadas y no pueden ser administradas.
Las movilizadas expresaron su preocupación por el impacto que esta crisis puede tener en las campañas preventivas futuras. Subrayaron que la sustitución del personal no es un proceso inmediato debido al nivel técnico requerido para manejar las inmunizaciones correctamente, lo cual podría resultar en retrasos significativos.
A pesar del conflicto actual, las enfermeras mantienen la esperanza de que el Ministerio de Salud escuche sus demandas y revise los despidos injustificados. Su objetivo principal es ser reintegradas a sus funciones y asegurar así la continuidad del servicio vital que ofrecen al público. Mientras tanto, su huelga de hambre continúa como una medida firme para presionar por una solución satisfactoria a esta crisis laboral.
