A pocos días de que Bolivia llamara la atención de la comunidad científica internacional con la descripción del Leopardus tilcayo, un pequeño felino de los Yungas, otro gato manchado empezó a circular con fuerza en redes sociales y plataformas digitales. La pregunta se repitió una y otra vez: “¿Es otro Tilcayo?”. Sin embargo, los especialistas descartaron esa posibilidad y aclararon que el animal observado junto a una familia en Rurrenabaque, en el departamento del Beni, corresponde en realidad a una cría de ocelote, Leopardus pardalis.
El video fue difundido primero desde la comunidad Real Beni y luego reproducido por distintos medios y usuarios. A partir de las imágenes, el biólogo Enzo Aliaga-Rossel, investigador del Instituto de Ecología de la Universidad Mayor de San Andrés y parte del equipo que describió al Tilcayo, señaló que las características del ejemplar permiten diferenciarlo con claridad. “Es un ocelote”, afirmó, al explicar que el tamaño de las patas, la forma de la cara y la contextura general revelan que se trata de una cría. En contraste, recordó que el Tilcayo es un felino mucho más pequeño, al punto de que, aun siendo adulto, tiene dimensiones inferiores a las de un gato doméstico.
La identificación fue confirmada también por la bióloga Paola Nogales-Ascarrunz, quien encabezó la investigación sobre la nueva especie. En conversación con Bolivia Verifica, ratificó que el animal mostrado en el video pertenece a Leopardus pardalis.
La confusión coincidió con el momento de mayor visibilidad internacional del Tilcayo. El Leopardus tilcayo fue descrito formalmente el 17 de septiembre en la revista científica Current Biology, tras un análisis genómico de 38 felinos sudamericanos. Ese estudio concluyó que los llamados gatos tigre, antes considerados un grupo menos diverso, en realidad comprenden cinco especies distintas. Se trata, además, de la primera nueva especie viviente de felino descrita por la ciencia en más de un siglo.
De acuerdo con la investigación, el ejemplar de referencia del Tilcayo mide aproximadamente 46 centímetros de cabeza a cuerpo y pesa cerca de 1,4 kilos. Hasta ahora, los registros confirmados provienen de los bosques nublados de los Yungas de La Paz, aunque los científicos continúan trabajando para precisar cuál es su verdadera distribución.
Más allá de la identificación del animal que aparece en el video, Aliaga-Rossel advirtió sobre un problema que, a su juicio, resulta aún más preocupante: la normalización de la presencia de fauna silvestre dentro de viviendas. Consideró que imágenes que pueden parecer curiosas o tiernas terminan, en algunos casos, promoviendo prácticas que dañan a los animales. “No podemos fomentar el mascotismo de animales silvestres”, enfatizó.
El investigador explicó que detrás de muchas crías mantenidas como mascotas existe una cadena de afectación que comienza con la separación de los ejemplares de sus madres, muchas veces después de la caza. A ello se suma una alimentación inadecuada y, con el paso del tiempo, la imposibilidad de ofrecerles el territorio y las condiciones que requieren cuando crecen.
La normativa boliviana, recordó, es clara al respecto. El artículo 5 del Decreto Supremo 4489, vigente desde 2021, prohíbe en todo el país la tenencia de animales silvestres como mascotas. A ello se suma lo establecido por la Constitución en su artículo 383, que dispone sanciones penales por la tenencia, el manejo y el tráfico ilegal de especies de la biodiversidad.
El marco legal fue reforzado en 2023 con la incorporación del delito de tráfico ilegal de vida silvestre. El artículo 223 Bis del Código Penal establece penas de dos a seis años de prisión para quien, sin autorización y con fines comerciales, capture, posea, transporte, almacene o comercialice fauna o flora silvestre. La sanción puede agravarse hasta entre tres y ocho años en determinadas circunstancias.
Aliaga-Rossel recomendó que, ante el hallazgo de un animal silvestre, lo correcto es avisar a las autoridades municipales o departamentales y no trasladarlo a una vivienda. También pidió prudencia al momento de identificar especies a partir de fotografías o videos, ya que entre los pequeños felinos bolivianos existen similitudes que pueden llevar a errores. Según señaló, el propio descubrimiento del Tilcayo demuestra que, en algunos casos, solo