Dos ciudadanos chilenos, de 30 y 35 años, fueron encontrados sin vida en las inmediaciones de Challapata, Oruro, en un estado que refleja extrema violencia: sus cuerpos estaban maniatados, con evidentes señales de tortura y quemaduras de segundo grado. Las investigaciones policiales recientes apuntan a que los responsables serían un grupo de encapuchados conocidos como “mexicanos”, quienes habrían actuado con premeditación y sin mostrar clemencia.
El hallazgo fue reportado por la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) de Challapata alrededor de las 9:30 horas, cuando se alertó sobre la presencia de dos hombres fallecidos en la zona de K’aska. Uno de los cuerpos estaba atado con una cuerda rústica, mientras que el otro presentaba manillas metálicas. Además de las heridas graves, ambos mostraban quemaduras significativas. Cerca del lugar se encontró un vehículo sin documentación que había sido incendiado, presuntamente de forma intencional.
Tras el descubrimiento, se llevó a cabo un exhaustivo registro de la escena, incluyendo la revisión forense externa de los cuerpos y su posterior traslado a la morgue de Oruro para realizar la autopsia correspondiente.
En el transcurso de las pesquisas, la Felcc arrestó a un ciudadano chileno con fines investigativos, vinculado a un intento de robo y hurto de vehículo en una estación de servicio cercana. Testigos y residentes indicaron que los fallecidos podrían tener características similares a los implicados en el incidente del robo, lo que ha llevado a las autoridades a considerar un posible ajuste de cuentas como móvil del crimen. Según el informe policial, los encapuchados denominados “mexicanos” estarían relacionados con actividades ilícitas en la región.
Uno de los hombres asesinados fue identificado mediante un documento encontrado en el lugar: Ariel Andrés Reyes Novoa, de 35 años. El otro no portaba identificación. La policía señala que la comunidad conocida como México Chico, ubicada cerca de Challapata, es considerada una zona de alto riesgo debido a la presencia de redes dedicadas al contrabando de vehículos y al tráfico de drogas. Esta área es conocida por albergar clanes familiares que mantienen vínculos con grupos similares en Chile, facilitando el ingreso de autos robados desde el norte chileno y la distribución de cocaína
