Una nueva explosión en una vivienda de Tarija ha reavivado las preocupaciones sobre la seguridad del suministro de gas en la región y ha llevado a cuestionar la responsabilidad de la Empresa Tarijeña del Gas (Emtagas) en este tipo de incidentes. La madrugada del pasado viernes, una explosión volvió a sacudir la casa de Francisco Escobar, ubicada en el barrio San Roque, justo entre las calles Cochabamba y Ballivián. Este es el segundo incidente en la misma propiedad, un hecho que ha suscitado indignación y denuncias de negligencia hacia la empresa.
En una entrevista con el medio local Hola Bolivia, Escobar expresó su profunda tristeza y frustración por la repetición de esta tragedia. Recordó que en una explosión anterior, una mujer perdió la vida, y que tras ese incidente, Emtagas realizó una revisión de la conexión de gas, determinando que la fuga provenía de una garrafa y no del sistema domiciliario. Sin embargo, según Escobar, en su hogar no se utilizan artefactos a gas, ya que la única cocina ha estado inoperativa durante más de seis años.
La reciente explosión ha dejado un saldo de daños significativos en la propiedad. Escobar pudo identificar que la fuga de gas provenía de los ductos del alcantarillado, lo que indica que el problema es externo. Al encender un fósforo, los ductos del lavamanos y de la tina prendieron fuego, relató. Esta situación fue confirmada posteriormente por los funcionarios de Emtagas, quienes también reconocieron que la fuga era externa, pero se negaron a asumir la responsabilidad por los daños y por los gastos médicos de una joven que resultó herida en el incidente.
El propietario de la vivienda ha instado a las autoridades a investigar la situación y a exigir a Emtagas que cubra los gastos médicos y reparaciones necesarias. Los daños en su hogar incluyen ventanas y puertas rotas, un techo seriamente dañado, y una tienda alquilada que también sufrió la rotura de vitrinas.
El caso plantea serias interrogantes sobre la gestión de la empresa y su capacidad para prevenir tales incidentes. Según datos de la Autoridad Reguladora del Sector de Hidrocarburos, los incidentes relacionados con el gas y explosiones en residencias han aumentado en los últimos años, lo que lleva a cuestionar si las medidas de seguridad son efectivas y si las empresas están cumpliendo con su deber de proteger a los ciudadanos.
La situación no solo afecta a la familia Escobar, sino que también pone en riesgo a la comunidad en general, lo que resalta la necesidad de una revisión exhaustiva de las políticas de seguridad y mantenimiento del suministro de gas. La falta de respuesta por parte de Emtagas en este caso podría generar un precedente peligroso y socavar la confianza pública en la empresa.
A medida que se desarrollan los acontecimientos, el llamado de Francisco Escobar a las autoridades es claro: se necesita una acción decisiva para garantizar la seguridad de los ciudadanos y la responsabilidad de las empresas que operan en el sector. La resolución de este caso no solo es crucial para la familia afectada, sino que también podría ser un punto de inflexión para mejorar los estándares de seguridad y responsabilidad en la gestión del suministro de gas en Tarija
