Unas 600 familias en el municipio de Tipuani enfrentan serias dificultades a causa de las recientes inundaciones, situación que se complica debido a la escasez de diésel necesario para operar las bombas de drenaje. Estas bombas son fundamentales para extraer las aguas residuales estancadas, las cuales representan un riesgo significativo para la salud de los afectados.
Hasta ahora, no se ha recibido apoyo ni del Gobierno central ni de la administración municipal para atender esta emergencia. La falta de combustible limita la capacidad de respuesta, a pesar de que algunas cooperativas mineras, como Germán Bush y Litoral, han intentado colaborar en la extracción del agua. Sin embargo, su ayuda resulta insuficiente sin el suministro adecuado de diésel, según informó la presidenta del Concejo Municipal de Tipuani.
La problemática se agrava debido a que el nivel del lecho del río Tipuani ha incrementado considerablemente en los últimos años, situándose actualmente varios metros por encima del nivel de la población principal. Este fenómeno se atribuye a las actividades mineras irresponsables, donde los cooperativistas no realizan la reposición de suelos y vierten desechos de desmontes en el cauce del río, alterando su dinámica natural.
Como consecuencia, durante los periodos de lluvia intensa, el río se desborda con frecuencia, causando inundaciones en diversas comunidades. En la localidad de La Rinconada, por ejemplo, se han reportado derrumbes de viviendas y aproximadamente 150 familias afectadas que han perdido sus pertenencias. En la zona urbana de Tipuani, los barrios Lindo, Central, Satélite y Costanera han quedado inundados, alcanzando el agua hasta un metro de altura en la plaza principal, afectando alrededor del 40% del área urbana y a unas 450 familias.
Intentos por obtener cifras oficiales y datos precisos de la Alcaldía no han tenido éxito, ya que el alcalde no ha proporcionado información ni ha respondido a las solicitudes de la prensa. Esta falta de comunicación se repite desde la prolongada inundación ocurrida entre diciembre y junio, periodo durante el cual tampoco se brindaron detalles sobre el número de damnificados ni el estado de la infraestructura, a pesar de los fondos asignados por instancias gubernamentales para asistencia y equipamiento.
Por otro lado, residentes locales denuncian que la expansión de maquinaria pesada utilizada por cooperativas mineras, muchas bajo control de ciudadanos chinos, ha incrementado los desmontes desordenados. Esta actividad ha modificado el cauce del río y pone en peligro la seguridad de las zonas pobladas del municipio, intensificando la vulnerabilidad ante futuras inundaciones
