La Federación de Juntas Vecinales de Tarija (Fejuve) coordinó con la empresa distribuidora Pimentel la venta de Gas Licuado de Petróleo (GLP) en garrafas, con el objetivo de frenar los sobreprecios que se registraron en la ciudad durante el último fin de semana, cuando el producto llegó a venderse hasta en 60 bolivianos.
El dirigente vecinal Ronald Garnica Chavarría confirmó que se activó esta coordinación luego de los problemas de abastecimiento que se presentaron en los últimos días. Según explicó, se elaboró un cronograma de distribución para cubrir todos los barrios y también los alrededores de la ciudad, ante la alta demanda que provocó largas filas y tensión entre los compradores.
Garnica admitió que la distribuidora no logró abastecer durante los tres días anteriores y que, cuando intentó normalizar la entrega, los camiones no pudieron avanzar porque el producto era adquirido en el lugar hasta agotarse. Esa situación derivó en un incremento abrupto del precio de la garrafa, que en algunos casos llegó a venderse entre 40 y 60 bolivianos, pese a que el costo oficial es de 22 bolivianos con 50 centavos, valor que se mantendrá hasta fin de año, según el Gobierno.
Aunque no pudo confirmarse, también circularon versiones de que algunas garrafas llegaron a ofrecerse hasta en 100 bolivianos, en medio de la necesidad de la población de contar con combustible para la preparación de alimentos.
El dirigente informó además que YPFB incrementó el volumen de garrafas destinado al mercado local, al pasar de unas 4.800 a 5.200 por día, con la finalidad de evitar el desabastecimiento, la especulación y los sobreprecios.
Respecto a la distribución, aclaró que no es cierta la versión de que Pimentel venderá el producto en puntos fijos debido al problema del diésel y al incremento de su costo. Aseguró que los camiones de la empresa se desplazarán por distintos barrios para llevar el GLP a la población.
En el caso de Bermejo, Garnica Chavarría señaló que al inicio de esta semana surgieron dificultades similares en la venta de gas, cuando el camión distribuidor fue detenido y se le obligó a vender en un solo lugar, impidiéndole continuar su recorrido. También reconoció que hubo amagues de enfrentamiento entre personas que buscaban adquirir el carburante engarrafado, un reflejo de la tensión generada por la crisis energética en la zona.