El senador brasileño Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, ya se encuentra en Estados Unidos junto a su esposa, Fernanda Bolsonaro, y sus dos hijas, según confirmó a EFE una fuente cercana al entorno familiar. Su salida del país se produjo dos días después de las elecciones brasileñas, en las que perdió la segunda vuelta frente al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y en medio de una situación judicial cada vez más delicada.
Flávio, de 45 años, es objeto de dos investigaciones en la Corte Suprema y enfrenta sospechas por presunto blanqueo de capitales, además de otras acusaciones vinculadas con su actividad política y financiera. A ello se suman viejos señalamientos relacionados con sus supuestos nexos con grupos paramilitares, una sombra que ha acompañado su trayectoria en los últimos años.
El lunes, un día después de la derrota electoral de Jair Bolsonaro, un juez del Supremo ordenó al entonces excandidato del Partido Liberal entregar sus pasaportes en un plazo de 24 horas. Sin embargo, Flávio no cumplió la disposición y, cuando las autoridades cancelaron sus documentos, incluido el pasaporte diplomático, ya había abandonado Brasil rumbo a territorio estadounidense.
Su salida también tiene consecuencias políticas inmediatas. El primogénito de Jair Bolsonaro perderá su escaño en el Senado en febrero, cuando comience la nueva legislatura, lo que marcará la primera vez desde 2003 que no ocupará un cargo público.
En el plano judicial, una de las investigaciones abiertas en su contra está relacionada con la presunta financiación ilegal de una película sobre su padre. En ese caso, la Policía encontró indicios de corrupción, blanqueo de capitales y evasión de divisas. Las sospechas se concentran en los pagos millonarios realizados por Daniel Vorcaro, antiguo propietario del Banco Master y actualmente en prisión preventiva por un gran fraude financiero, que supuestamente habrían sido destinados a la producción de Dark Horse, un filme inspirado en la vida de Jair Bolsonaro.
Según consta en varios audios, Flávio pidió a Vorcaro 134 millones de reales, equivalentes a 26 millones de dólares, para financiar la película. En esas conversaciones, se refirió al banquero como un “hermano”. Las autoridades sostienen que Vorcaro llegó a pagar casi la mitad de esa suma y que ese dinero habría terminado en cuentas de Estados Unidos vinculadas a la familia Bolsonaro, en beneficio personal.