La construcción de una Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) en Tarija, una iniciativa crucial para la descontaminación del río Guadalquivir, no ha logrado concretar su financiación antes del traspaso presidencial. Este proyecto, largamente anhelado, busca abordar el vertido incontrolado de aguas servidas que actualmente fluyen hacia el río debido a la incapacidad de las lagunas de oxidación existentes.

El proceso para asegurar los fondos, estimado en aproximadamente 65 millones de dólares, se encuentra en su fase final. Sin embargo, la firma del contrato con el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) aún está pendiente. Aunque el organismo internacional ya ha dado su aprobación al proyecto y se alcanzó un acuerdo técnico el 24 de junio, la documentación requerida para la formalización definitiva no ha retornado de las oficinas centrales de la entidad.

Las autoridades ministeriales salientes han confirmado que, a pesar de los esfuerzos realizados durante el año, el cierre financiero no pudo materializarse a tiempo. Esto significa que la responsabilidad de aprobar el convenio con la CAF recaerá en la nueva administración gubernamental y en la próxima Asamblea Legislativa Plurinacional. Se ha señalado que los terrenos para la planta están asegurados y el diseño final ha sido actualizado, dejando únicamente la formalización del acuerdo contractual como el paso pendiente.

La comunidad local, a través de sus representantes vecinales, ha expresado su expectativa de que el presidente electo priorice esta obra, considerándola una deuda histórica con la región. Existe la esperanza de que, al ser oriundo de Tarija, el nuevo mandatario impulse la ejecución de este vital proyecto.

Además de la planta de tratamiento, los dirigentes vecinales han subrayado la necesidad de expandir la cobertura del sistema de agua potable y alcantarillado en la capital tarijeña. La atención también se dirige hacia otras obras de infraestructura que permanecen paralizadas en el departamento, como el Hospital Oncológico, cuya construcción se extiende por más de una década sin finalizar, y la carretera al Chaco

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