Una intensa granizada que azotó la región de Tarija el pasado domingo ha dejado un rastro de afectaciones significativas tanto en áreas rurales como urbanas. Las evaluaciones iniciales revelan un panorama de preocupación, especialmente en el sector agrícola, donde varias comunidades han sufrido pérdidas considerables en sus cultivos.
Las evaluaciones municipales de Cercado han documentado que al menos cuatro localidades rurales resultaron impactadas. De estas, dos enfrentan la devastación de entre el 80% y el 100% de sus sembradíos. En el ámbito urbano, el fenómeno meteorológico causó el desbordamiento de calles en diversos barrios y la inundación de la sala de admisión del Hospital Regional San Juan de Dios.
Un portavoz de la entidad encargada de la gestión de riesgos detalló que, en el entorno urbano, el colapso de los sistemas de drenaje pluvial, debido a la acumulación de granizo, generó anegamientos en múltiples puntos. Sin embargo, el impacto más severo se concentró en el campo.
En San Jacinto Norte y San Jacinto Sud, los agricultores reportaron la pérdida casi total de sus cosechas de maíz, papa, arveja y hortalizas, las cuales quedaron sepultadas bajo una capa de granizo que alcanzó hasta 20 centímetros de espesor. La situación se agravó en Yesera San Sebastián, donde las intensas lluvias provocaron la crecida de una quebrada. Este desborde afectó aguas abajo a Yesera Norte, resultando en la destrucción de cultivos y la pérdida de animales arrastrados por la corriente.
Representantes de las organizaciones campesinas confirmaron la gravedad de los perjuicios en San Jacinto Norte y Sud, donde numerosas familias vieron desaparecer la totalidad de sus medios de subsistencia. Asimismo, se recibieron informes de afectaciones significativas en comunidades de la subcentral de Tomayapo, en la zona alta de Tarija, incluyendo Chinchilla y áreas aledañas. La misma problemática se presentó en Yesera San Sebastián, Yesera Centro y Yesera Norte.
Brigadas municipales se han desplegado para recabar datos precisos en las áreas siniestradas y entre las familias damnificadas. La elaboración de un informe final, que cuantificará el número exacto de damnificados y el porcentaje real de las pérdidas, se encuentra en curso. Este proceso incluye la verificación conjunta de los reportes iniciales con los datos recabados por las brigadas municipales, y se prevé su conclusión en las próximas horas.
La infraestructura pública también sufrió las consecuencias. El Hospital Regional San Juan de Dios, por ejemplo, experimentó una inundación en su área de admisión. El director del centro médico explicó que el incidente se debió a la obstrucción de los desagües por la acumulación de granizo y hojas secas. Como parte de las medidas preventivas, se están realizando labores de poda de ramas y limpieza exhaustiva de los sistemas de drenaje en techos y zonas adyacentes para evitar futuros incidentes similares
