Óscar Hassenteufel, quien ejerció como vicepresidente y presidente interino del Tribunal Supremo Electoral durante las recientes elecciones nacionales, ha sido reconocido como el Personaje del Año 2025 por EL DEBER. Este reconocimiento, simbolizado con un Patujú de Bronce, destaca su liderazgo, serenidad y compromiso en la conducción de un proceso electoral que marcó un hito de gran relevancia para el país. Su gestión fue fundamental para restaurar la confianza ciudadana tras los acontecimientos de 2019, un periodo que quedó asociado a sospechas de fraude electoral.
En una entrevista exclusiva, Hassenteufel reflexionó sobre su trayectoria y los desafíos enfrentados en estos años al frente del Tribunal Supremo Electoral (TSE). Al concluir su mandato, expresó sentirse renovado y liberado de las responsabilidades que implicó su cargo, valorando positivamente la experiencia vivida, aunque reconoció que fue una de las etapas más complejas de su carrera.
Su presidencia comenzó en 2021, tras la renuncia de Salvador Romero, en un contexto marcado por la desconfianza pública hacia la institución electoral. Recuperar la credibilidad de la población fue el reto principal, junto a la superación de dificultades concretas que afectaron la gestión del TSE.
Hassenteufel recordó que cada fase de su gestión presentó obstáculos particulares. Durante la pandemia, organizar elecciones representó un desafío significativo, ya que la población mostraba temor y prefería postergar los comicios para evitar riesgos sanitarios. Bolivia se convirtió en el segundo país en realizar elecciones en plena crisis sanitaria, siguiendo el ejemplo de República Dominicana, lo que demostró que era posible llevar adelante el proceso sin mayores contratiempos.
Posteriormente, la elección judicial enfrentó múltiples impugnaciones legales que dificultaron su realización completa. Finalmente, en las elecciones generales, surgieron conflictos derivados de la inhabilitación de partidos y candidatos, lo que generó incertidumbre y reclamos. Además, la situación económica complicó la logística para realizar comicios en el exterior, aunque gracias al apoyo de diplomáticos y medidas innovadoras, se logró superar estas dificultades.
Entre los logros más destacados de su gestión, Hassenteufel resaltó el desarrollo del Sistema de Resultados Rápidos Preliminares (Sirepre), una herramienta creada internamente que permitió divulgar resultados electorales de manera confiable y oportuna, contribuyendo a la transparencia y confianza del proceso. Este sistema representó un avance significativo y se considera fundamental mantenerlo y perfeccionarlo.
Sin embargo, reconoció que la consolidación de la confianza ciudadana sigue siendo un desafío pendiente. La reciente decisión legislativa que exige la renovación del padrón electoral en un plazo de dos años evidencia que persisten dudas sobre la credibilidad de este instrumento, pese a que ha sido utilizado con éxito en procesos anteriores, incluyendo referendos y elecciones judiciales.
Para avanzar en este aspecto, Hassenteufel señaló la necesidad de actualizar la plataforma biométrica del padrón electoral, cuyo equipamiento actual ha quedado obsoleto desde su adquisición en 2009-2010. Intentos previos para renovar estos equipos no prosperaron debido a cuestionamientos y controversias, lo que impidió concretar el proceso de licitación.
En el plano personal, el expresidente del TSE compartió detalles de su trayectoria. Inicialmente, su vocación estuvo orientada hacia la medicina, influenciado por experiencias en su infancia durante una pandemia en su región natal. Sin embargo, tras una charla de orientación vocacional, decidió cambiar de rumbo y finalmente optó por la carrera de Derecho, donde encontró su verdadera vocación. Proveniente de una familia con fuerte tradición jurídica, Hassenteufel destacó que varios de sus hermanos e hijos también se desempeñan como abogados.
Además, reveló su pasión por el fútbol, en particular por el club Strongest, cuya afición nació tras un vínculo personal con jugadores del equipo en la década de 1960 y se profundizó tras el trágico accidente de Viloco. Fuera del deporte, el ajedrez es otra de sus aficiones, actividad que practica cuando su tiempo se lo permite.
Ahora, liberado de sus responsabilidades institucionales, planea dedicar más tiempo a su familia, especialmente a compartir con su esposa, a quien reconoce haber descuidado debido a las exigencias de su cargo.
Finalmente, manifestó su gratitud y emoción por haber sido distinguido como Personaje del Año, valorando el reconocimiento como un honor que recibe con humildad y agradecimiento, consciente de que existen muchas otras personas que también merecen este tipo de distinción
