El Inter de Milán aseguró una victoria agónica de 2-1 contra el Hellas Verona, gracias a un autogol en el minuto 94 que los sitúa a solo un punto del liderato de la Serie A, aprovechando el empate previo del Nápoles ante el Como 1907.

El encuentro resultó más disputado de lo previsto para el conjunto dirigido por Cristian Chivu, que se enfrentó a un Verona que aún no ha conseguido una victoria en las diez primeras jornadas. A pesar de las rotaciones estratégicas en el once inicial, el Inter logró adelantarse en el marcador temprano, a los 15 minutos, confirmando su superioridad inicial. Fue Piotr Zielinski, uno de los jugadores menos habituales, quien abrió el marcador con un gol de gran factura, fruto de una jugada ensayada. El mediocampista turco Hakan Calhanoglu, en un gran momento de forma esta temporada, ejecutó un saque de esquina impecable directamente a la frontal del área. Zielinski, con inteligencia, optó por la colocación en lugar de la potencia, impactando el balón con el interior del pie para enviarlo a la escuadra. Este tanto marcó el primer gol del exjugador del Nápoles en la campaña actual.

Tras el gol, el Inter parecía tener el control del partido, mientras que el Verona solo generaba peligro a través de contragolpes. Sin embargo, la poca intervención de Lautaro Martínez en la delantera disminuyó la productividad ofensiva de los ‘nerazzurri’, quienes pagaron caro no haber capitalizado sus momentos de clara ventaja. Justo antes del descanso, el Verona cobró un nuevo impulso, creando dos oportunidades que pudieron alterar drásticamente el rumbo del partido. La reacción del equipo local sirvió para contener al Inter hasta el último suspiro. El empate llegó con un magnífico tanto de Giovane, la joven promesa de 21 años del equipo, quien ya sumaba tres asistencias en su excelente inicio de temporada. Superó a Alessandro Bastoni en velocidad y batió a Yann Sommer con un potente disparo cruzado, logrando su primer gol en la Serie A ante uno de los candidatos al título.

Este fue el primer aviso para el Inter. El segundo llegó pocos segundos después y pudo ser decisivo. El delantero nigeriano Gift Orban, compañero de Giovane en el ataque, vio cómo su remate impactaba en el poste, para el alivio del conjunto milanés. Esta fue la gran oportunidad del Verona para amarrar su primera victoria. Si bien un empate ante el Inter habría sido un resultado positivo, considerando su situación, el desenlace se les esfumó de la manera más cruel.

El gol decisivo llegó de un centro de Nicolò Barella, que buscaba a Francesco Pio Esposito pero no encontró rematador. Esta trayectoria inesperada desorientó al defensor danés Martin Frese, posicionado justo detrás de Esposito. Frese no vio el balón hasta que lo tuvo encima y su intento por apartarse resultó en vano; el esférico acabó en su propia portería. El Inter celebró el afortunado desenlace, un gol que los coloca a escasa distancia del codiciado liderato

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