La Paz dio este lunes el paso formal hacia la organización de los XXI Juegos Bolivarianos 2029 con la posesión del comité encargado de conducir la preparación del evento internacional. En la ceremonia, autoridades nacionales, departamentales y municipales coincidieron en que el desafío no se limita a levantar o adecuar escenarios deportivos, sino que también exige fortalecer la preparación de los atletas bolivianos y articular una coordinación efectiva entre los distintos niveles del Estado.
Durante el acto, uno de los anuncios que más atención generó fue la propuesta del alcalde de La Paz, César Dockweiler, para que el tigrillo Tilcayo sea la mascota oficial de los Juegos. La iniciativa recibió el respaldo del gobernador y presidente del comité organizador, Luis Revilla, en una jornada en la que también se definieron cargos y se ratificó el compromiso institucional con la cita deportiva.
El presidente Rodrigo Paz fue designado presidente honorario del evento, mientras que Revilla asumió la presidencia del comité organizador. A la ceremonia asistieron representantes del Comité Olímpico Boliviano y de la Organización Deportiva Bolivariana (ODEBO), además de ministros y otras autoridades vinculadas al proceso de organización.
Dockweiler destacó que el municipio comenzó a trabajar en la preparación de la ciudad desde las primeras reuniones sostenidas con el presidente y el gobernador, con la intención de recibir a los deportistas, sus familiares y visitantes de los países participantes. Según explicó, ya se mejoró la infraestructura del centro de alto rendimiento y se identificaron otros escenarios que requieren adecuaciones. También planteó la posibilidad de habilitar nuevos espacios para ampliar la infraestructura y reforzar la oferta de disciplinas deportivas.
En su intervención, el alcalde insistió en que la coordinación entre los tres niveles de gobierno puede convertir a esta edición en una de las más destacadas de la historia de los Juegos Bolivarianos. Además, sostuvo que la competencia representa una oportunidad para proyectar a La Paz por su biodiversidad, su patrimonio y su potencial turístico. En ese marco, propuso posicionar a la ciudad como un destino de turismo de altura y fortalecer su marca ciudad, “la capital del cielo”.
La idea de que Tilcayo sea la imagen oficial de los Juegos se enmarca en esa apuesta por proyectar a La Paz con una identidad propia. La propuesta fue respaldada por Revilla durante su intervención, en una jornada en la que se buscó transmitir una señal de unidad institucional en torno al evento.
Más allá de la organización logística, las autoridades coincidieron en que el legado de los Juegos debe traducirse en mejores condiciones para el deporte boliviano y en resultados concretos para sus atletas. Dockweiler remarcó que el objetivo no es solo mejorar los campos deportivos, sino también las condiciones competitivas de los deportistas, al referirse al desafío de que Bolivia pueda alcanzar una medalla olímpica.
En esa misma línea, el alcalde afirmó que desde el municipio se inició un proceso para identificar talentos deportivos, mejorar sus condiciones de preparación y facilitar su participación en torneos que les permitan elevar su nivel competitivo. La premisa, insistió, es que la organización de los Juegos deje una base sólida para el desarrollo deportivo del país.
El presidente del Comité Olímpico Boliviano, Marco Antonio Arze, puso el acento en los atletas y advirtió que la prioridad no debe quedar restringida a las obras. “El tema central no es la infraestructura, no es el equipamiento, son los atletas del país”, afirmó, al señalar que Bolivia necesita comenzar cuanto antes su preparación para no quedar rezagada en la competencia.
Arze anunció la entrega de un plan estratégico deportivo con objetivos a 12 años, sustentado en la meritocracia de las federaciones y de los atletas que representan al país. También cuestionó la falta de coordinación entre el Estado y las federaciones nacionales durante las últimas dos décadas, al considerar que esa brecha ha afectado el desarrollo del deporte boliviano.
Desde la ODEBO, su presidente Baltazar Medina anunció el impulso del proyecto “La primera medalla olímpica para Bolivia”, respaldado por el movimiento olímpico y por las autoridades nacionales y subnacionales. Medina sostuvo que el reto es que los Juegos de 2029 dejen como herencia una planificación sostenida y recursos suficientes para que el país pueda aspirar a una presea olímpica en ciclos posteriores.
Revilla, por su parte, recordó que La Paz ya había intentado obtener la sede de los Juegos Bolivarianos en 2006 y nuevamente en 2017, sin éxito. Esta vez, dijo, la adjudicación representa una oportunidad para el departamento y reconoció el trabajo del Comité