El clásico vuelve a cruzar al Barcelona y al Real Madrid en un momento especialmente marcado por la dinámica de ambos equipos y por el peso simbólico del escenario. Este domingo, en Barcelona y a las 20.00 horas GMT, el Spotify Camp Nou acogerá un duelo que reúne varios alicientes: el primer clásico de Lamine Yamal en el estadio, el regreso de Jose Mourinho al lugar donde inició su trayectoria y la sensación de fortaleza de un Barça que ha ganado todo en LaLiga frente a un Madrid obligado a reaccionar para no seguir cediendo terreno.
El conjunto azulgrana afronta el partido con la posibilidad de dar un golpe importante en el campeonato doméstico. Los de Hansi Flick llegan con un pleno de nueve victorias en nueve encuentros, 27 puntos y 39 goles a favor, una trayectoria que les permite soñar con dejar a nueve puntos a su máximo rival en este primer tramo de la competición. La única mancha en su recorrido hasta ahora fue la derrota por 4-2 ante el PSG en París, en la Liga de Campeones, un duelo en el que el técnico alemán reservó efectivos y en el que además perdió a Dani Olmo, lesionado y apartado de los terrenos de juego durante un mes.
Ese partido europeo también dejó señales sobre la fragilidad de una defensa en la que siguen ausentes Eric Garcia, Jules Koundé y Andreas Christensen. Ante el Real Madrid, Flick volverá a confiar en Pau Cubarsí y Gerard Martín como pareja de centrales, mientras que por la banda derecha aparece como gran novedad Xavi Espart, convertido en uno de los nombres más comentados del momento en la prensa deportiva europea.
La principal duda del Barcelona se sitúa en el lateral izquierdo. Joao Cancelo no completó una actuación especialmente convincente en París y apunta a repetir en el carril zurdo, aunque no puede descartarse una sorpresa con Alejandro Balde, que hasta ahora ha tenido un protagonismo muy reducido para Flick. Más allá de esa incógnita, el once azulgrana no debería ofrecer demasiadas sorpresas. Rodri y Pedri, que no disputaron todos los minutos en el Parque de los Príncipes, volverán a ser piezas clave en la construcción del juego. El madrileño tendrá un papel importante para frenar las transiciones del equipo de Mourinho, mientras que Pedri asumirá la organización ofensiva con Fermín López por delante, la única alternativa disponible en la mediapunta ante la baja de Dani Olmo.
En ataque, Lamine Yamal ocupará la banda derecha, Anthony Gordon actuará por la izquierda y Raphinha se situará en el centro. El brasileño, que suma 12 goles y regresa tras un par de partidos de ausencia por una lesión menor con su selección, volverá al Camp Nou con la misión de liderar la ofensiva azulgrana.
El Barça, además, se apoya en el llamado efecto Flick. Desde la llegada del técnico alemán en la temporada 2024-2025, el equipo ha conquistado cinco de los seis títulos en disputa y su dominio en los clásicos ha sido claro. De los seis enfrentamientos directos disputados con Flick en el banquillo, el Barcelona ganó cinco y solo cayó en uno, el de la temporada pasada ante el Real Madrid de Xabi Alonso por 2-1. En la vuelta, el 2-0 permitió a los azulgranas hacerse con el título.
En el banquillo visitante estará Jose Mourinho, que vuelve al lugar donde trabajó como ayudante de Bobby Robson y Louis van Gaal. El técnico portugués, protagonista de numerosos cruces con el barcelonismo fuera del campo, ha ganado solo dos de los trece partidos que ha disputado en el Camp Nou con los equipos que ha dirigido, entre ellos Real Madrid, Inter de Milán y Chelsea. Su regreso añade otra capa de tensión a un clásico que ya de por sí llega cargado de historias.
El Real Madrid, por su parte, aterriza en Barcelona en uno de sus mejores momentos de la temporada. Encadena cuatro victorias consecutivas desde el parón de selecciones, ha marcado 12 goles en sus últimos tres partidos y ha dejado buenas sensaciones, especialmente en el encuentro frente al Sevilla. Mourinho, sin embargo, ha preferido no desvelar sus planes. En rueda de prensa aseguró que tiene definido el once, aunque se negó a anticiparlo. “De quién vaya a jugar, cómo nos vamos a estructurar, en qué dirección intentaremos llevar el partido, no voy a responder. Prefiero decir que no digo nada”,