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Luiz Inácio Lula da Silva volvió a imponerse en las urnas y consiguió por cuarta vez la presidencia de Brasil, luego de una segunda vuelta muy disputada frente al senador de derecha Flávio Bolsonaro. A los 80 años, el líder brasileño aseguró su regreso al Palacio de Planalto tras una definición que se resolvió cuando el Tribunal Supremo Electoral informó que la contienda ya estaba “matemáticamente definida”.

El anuncio llegó cerca de las 20:10, cuando el conteo alcanzaba el 98,76% de los votos. En ese momento, Lula sumaba el 51,76% de los sufragios, mientras Bolsonaro obtenía el 48,24%, en una elección marcada por la tensión y la polarización política.

La jornada de este domingo cerró un proceso que había quedado abierto una semana antes, el pasado 4 de octubre, cuando ninguno de los dos aspirantes logró superar el 50% necesario para ganar en primera vuelta. Eso obligó a los brasileños a volver a las urnas para definir al próximo presidente.

La historia personal de Lula volvió a ocupar un lugar central en esta campaña. Nacido el 27 de octubre de 1945 en una familia campesina pobre de Pernambuco, en el nordeste de Brasil, creció en medio de carencias y luego se trasladó con su familia a la región industrial de Sao Paulo, en el sudeste, en busca de mejores condiciones de vida. Desde los 14 años trabajó como obrero y perdió un dedo en una fábrica, una experiencia que marcó su trayectoria y que más tarde lo llevó a convertirse en dirigente sindical.

Durante la década de 1970, en plena dictadura militar, encabezó grandes huelgas que lo proyectaron como una figura de peso en la vida política y social del país. Tras tres intentos fallidos, llegó finalmente a la presidencia en 2003, y fue reelecto en 2006. Al dejar el cargo, lo hizo con una popularidad récord, impulsada por programas sociales que se beneficiaron del auge de las materias primas.

La votación de este domingo convocó a unos 158,7 millones de electores, en una jornada en la que también se eligieron seis mandatarios regionales. Los centros de votación permanecieron abiertos hasta las 17.00, hora local, equivalente a las 16.00 en Bolivia.

La campaña electoral estuvo atravesada por escándalos de corrupción, insultos y la difusión de noticias falsas entre Lula y Bolsonaro. Esa confrontación se intensificó en la segunda vuelta, que además concentró los únicos dos debates entre ambos candidatos y terminó por consolidar un clima de fuerte polarización en el país.

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Federico Enrique
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