Marcelo Blanco, el nuevo ministro de Hidrocarburos y Energías, ha delineado las prioridades de su gestión en un contexto donde la modernización del sector energético se presenta como una necesidad urgente para Bolivia. En su discurso, uno de los puntos centrales fue la inminente promulgación de la nueva Ley de Hidrocarburos, que está lista para ser enviada a la Asamblea Legislativa. Esta ley, según Blanco, representa un cambio significativo respecto a la normativa vigente y busca revitalizar la industria del gas y los hidrocarburos en el país.
Blanco enfatizó que la Ley de Hidrocarburos es una “prioridad absoluta” para su administración. “Estamos trabajando para socializarla y lograr su promulgación lo antes posible, ya que es fundamental para el desarrollo del sector y la soberanía energética del país”, subrayó el ministro. Este enfoque pone de manifiesto la urgencia con la que el nuevo liderazgo busca transformar un ámbito crítico para la economía nacional.
Además de esta legislación clave, el ministro también mencionó otras iniciativas en curso que complementan los esfuerzos por diversificar y modernizar el sector energético. Entre ellas se encuentran la Ley de Energías Verdes, la Ley de Litio y la Ley de Electricidad. Estas normas son consideradas esenciales para impulsar las energías renovables en Bolivia y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. “Estamos trabajando en un paquete legislativo que incluye la Ley de Energías Verdes, entre otras, que son necesarias para garantizar un futuro energético más sostenible”, detalló Blanco.
Otro aspecto destacado por el nuevo ministro es el fortalecimiento de YPFB (Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos) y ENDE (Empresa Nacional de Electricidad), entidades fundamentales para garantizar la seguridad energética del país. Blanco explicó que es esencial que estas empresas estatales operen con transparencia y eficiencia para asegurar un suministro constante de energía y gas a todos los bolivianos. “YPFB y ENDE deben estar al nivel de las grandes empresas energéticas de la región. Este es un desafío importante, pero estamos comprometidos con su fortalecimiento”, afirmó con determinación.
La visión del ministro Blanco apunta no solo a reformar las leyes existentes, sino también a construir un marco normativo robusto que impulse el desarrollo sostenible del sector energético en Bolivia, asegurando así un futuro más resiliente y autosuficiente para el país. Con estas iniciativas en marcha, se espera que su gestión marque un hito en la historia reciente del manejo energético boliviano.
