José Mourinho regresa al feudo blaugrana más de 13 años después y lo hará como entrenador visitante por decimocuarta vez ante el FC Barcelona, en un Clásico en el que el Real Madrid llega con la necesidad de competir por el triunfo y reducir la distancia de seis puntos respecto al liderato. El técnico luso encara la cita con varias incógnitas en su alineación, especialmente en el doble pivote y en la banda derecha, dos zonas que dependen de cómo encaje el papel de Arda Güler y Fede Valverde, con la posibilidad de que el uruguayo repita como lateral y Eduardo Camavinga aparezca como una de las alternativas.
Una de las pocas certezas está bajo palos. Thibaut Courtois volverá a ocupar la portería en un inicio de curso en el que se ha convertido en una de las grandes garantías del equipo. El belga suma 45 paradas entre Liga y Champions, 29 en el campeonato doméstico y 16 en la máxima competición europea, y figura entre los porteros con mejor porcentaje de intervenciones en el torneo liguero.
En la línea defensiva, Ibrahima Konaté y Dean Huijsen apuntan a formar en el eje de la zaga, aunque Antonio Rüdiger también aparece como alternativa para el central español. En el lateral izquierdo, Marc Cucurella se perfila como la opción más probable. La gran duda está en el costado derecho, donde Mourinho ya ensayó una solución en Champions con Valverde, que ofreció un rendimiento destacado frente al RB Leipzig. El uruguayo firmó un partido muy completo en defensa, con pleno en entradas, varias intercepciones y recuperaciones, sin perder peso en la construcción, en la que acumuló 116 acciones, muy por encima de su media habitual en Liga.
A partir de ahí, el técnico debe decidir si mantiene a Valverde en esa posición o si lo adelanta a la banda y apuesta por Denzel Dumfries como lateral, una alternativa más física. El neerlandés, sin embargo, no ha participado en los dos últimos encuentros, precisamente desde que el charrúa volvió a ocupar ese carril. Si el uruguayo continúa en la defensa, se abre entonces un abanico de opciones para completar el costado derecho del ataque.
En ese escenario, Arda Güler, Brahim Díaz y Bernardo Silva aparecen como candidatos para ocupar esa zona. El turco ha sido el recurso más habitual en las últimas semanas, aunque el equipo ha mostrado un mejor rendimiento colectivo cuando ha actuado en el doble pivote. Bernardo Silva también puede desempeñar esa función y dejó buenas sensaciones ante el Leipzig, mientras que Endrick queda como una posibilidad más lejana pese a su impacto reciente desde el banquillo, con el que fue decisivo en la remontada del Olímpico ante la AS Roma y posteriormente recibió la titularidad frente al Sevilla FC.
En el centro del campo, la presencia de Aurélien Tchouaméni parece segura. El francés descansó en Champions y sigue siendo la pieza de equilibrio de la medular madridista. La gran incógnita es quién le acompañará si Valverde se mantiene en el lateral derecho. Güler ofrece una solución más orientada al control y al juego asociativo, con capacidad para lanzar a Yan Diomande y Kylian Mbappé y para conectar por dentro con Jude Bellingham. Camavinga, por su parte, gana enteros en las últimas horas como opción para aportar potencia y conducción, con Tchouaméni como respaldo en la base.
Sea con Camavinga o con Bernardo Silva, Mourinho tiene la opción de juntar a Valverde, Güler, Tchouaméni, Bellingham y uno de esos dos futbolistas para intentar equilibrar la batalla en la medular frente al Barcelona. En ese plan, la figura de Bellingham será determinante. El inglés vuelve al escenario en el que brilló con un doblete decisivo en su primera temporada como madridista, y su papel como enlace entre el centro del campo y el ataque puede resultar clave en un partido que exige precisión, energía y capacidad para competir en cada metro del campo.