Los presidentes de Bolivia, Rodrigo Paz, y de Chile, José Antonio Kast, sostienen este encuentro en La Paz con una agenda que reúne 11 puntos priorizados a partir de al menos 30 temas trabajados previamente por las cancillerías de ambos países. La cita coloca en el centro asuntos vinculados con la integración energética, la modernización comercial, el acceso a puertos del Pacífico y la seguridad fronteriza, en lo que se perfila como una jornada de alto contenido político y diplomático.
La visita de Kast se desarrolla finalmente en un solo día, aunque en un inicio había sido programada para dos jornadas e incluía actividades en Santa Cruz. El mandatario chileno arribó acompañado por ministros y otras autoridades de su Gobierno. Salió el jueves por la tarde desde Santiago, hizo una escala en Iquique y luego llegó a El Alto, desde donde se trasladó a La Paz.
Antes de la llegada del jefe de Estado chileno, el ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo, destacó el carácter excepcional de la visita y la vinculó con una nueva etapa de entendimiento bilateral. “Es realmente una visita histórica de un presidente de Chile. Esto materializa este diálogo en torno a intereses de carácter económico, comercial, productivo y de seguridad que hemos establecido”, afirmó.
La relevancia del encuentro también se mide por su dimensión histórica. El último viaje de Estado comparable se remonta a 1955, durante la presidencia de Carlos Ibáñez del Campo. Después de ese antecedente, otros mandatarios chilenos, entre ellos Ricardo Lagos, Michelle Bachelet y Gabriel Boric, estuvieron en Bolivia, aunque en el marco de reuniones multilaterales, ceremonias y otros actos oficiales.
Entre los temas más sensibles para Bolivia figura la posibilidad de aprovechar infraestructura ya existente para importar petróleo desde puertos chilenos. La propuesta pasa por la reversión del oleoducto Sica Sica-Arica (OSA), que comenzó a operar en 1961 para exportar carburantes a ultramar y que ahora podría servir para transportar crudo hacia territorio boliviano mediante tuberías, en lugar de depender únicamente de cisternas.
El vicecanciller Carlos Paz explicó que esa alternativa forma parte de las conversaciones en curso. “Estamos viendo también el tema de la reversa OSA, que es la manera de poder importar crudo desde los puertos chilenos hasta Bolivia”, señaló a EL DEBER.
La agenda energética no se limita a ese punto. También incluye la posibilidad de avanzar hacia una interconexión eléctrica entre ambos países, con la idea de desarrollar infraestructura que permita intercambios de energía en el futuro. A ello se suma el interés en minería, donde las autoridades preparan un acuerdo de cooperación entre los ministerios del área. El cónsul chileno en Bolivia, Roberto Ruiz, adelantó que se trata de un instrumento de nueva generación, aunque todavía no se conocen sus compromisos específicos.
Otro de los proyectos en evaluación es la conexión de Bolivia al cable submarino Humboldt, una infraestructura de fibra óptica concebida para mejorar la conectividad digital entre Sudamérica, Oceanía y Asia. Su incorporación podría ampliar las rutas internacionales de transmisión de datos y mejorar las condiciones de conexión del país. “Va a haber un acuerdo en minerales entre el ministro de Minería de Bolivia con el ministro de Chile. También estamos viendo el tema de la fibra óptica, del cable Humboldt”, precisó el vicecanciller.
En el plano comercial, la modernización del Acuerdo de Complementación Económica (ACE 22), firmado en 1992, aparece como otro eje estratégico. La intención es actualizar las condiciones del intercambio, reducir obstáculos y abrir nuevas oportunidades para las exportaciones bolivianas. Según explicó Ruiz, ambos gobiernos prevén suscribir términos de referencia que servirán como base para negociar esa actualización. “Es la base, es la arquitectura para poder mejorar nuestro intercambio comercial entre ambos países”, sostuvo.
El viceministro de Comercio Exterior, Rodrigo Arce, coincidió en que la agenda económica incluye varios frentes vinculados entre sí. Mencionó la interconexión eléctrica, la mejora de los pasos fronterizos, la modernización de los acuerdos comerciales con Chile y la posibilidad de fortalecer el acceso a internet en Bolivia. “Son 11 puntos. Los que veo en el tema económico son la interconexión eléctrica, el trabajo para mejorar las fronteras, la modernización de los acuerdos comerciales que tenemos con Chile y la posibilidad de mejorar el internet para Bolivia”, afirmó.
Dentro de esta visión, Bolivia busca consolidar su papel como articulador de corredores bioceánicos entre el