En la ciudad de La Paz, el precio del pollo ha experimentado un nuevo aumento que ha encendido la alarma tanto entre comerciantes como entre consumidores. En lugares emblemáticos como el Mercado Rodríguez, el costo del kilogramo de pollo ha escalado hasta alcanzar los 22 bolivianos. Este incremento se produce en un contexto donde, apenas una semana atrás, el precio había mostrado una tendencia a la baja, descendiendo a 17,80 bolivianos en la zona de la Garita de Lima, especialmente en transacciones al por mayor.
Una comerciante del mercado compartió su preocupación al destacar que “se está vendiendo aquí a Bs 22, pero con peso completo”, lo que sugiere que el aumento ha sido abrupto y inesperado. Los vendedores han indicado que esta alza en los precios está estrechamente relacionada con el encarecimiento del alimento para aves, un insumo crucial que impacta directamente en los costos de producción del pollo.
“Nos indican que el alimento está muy caro y por eso sube el precio del pollo”, comentaron algunos de los comerciantes, reflejando así un sentimiento de frustración ante la situación actual. Tradicionalmente, el precio del pollo se mantenía entre 18 y 19 bolivianos por kilo, y su abastecimiento provenía principalmente de Cochabamba, una de las regiones más importantes para la producción avícola del país.
La situación no solo afecta a los comerciantes; también tiene repercusiones significativas para los hogares paceños. Un pollo entero puede llegar a costar hasta 56 bolivianos dependiendo de su tamaño, lo que indudablemente impacta en el presupuesto familiar diario. Además, muchos consumidores han notado una reducción en el tamaño de las aves disponibles en el mercado, lo cual acentúa aún más la percepción de un encarecimiento generalizado del producto.
Desde el sector productor y distribuidor se ha señalado que uno de los principales factores detrás de este aumento es la escasez de insumos esenciales como la soya, que es fundamental para la alimentación avícola. Esta situación plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del sector y las posibles medidas que podrían adoptarse para mitigar estos efectos.
Las autoridades competentes están llamadas a prestar atención a esta problemática creciente. Mientras tanto, tanto amas de casa como comerciantes permanecen a la expectativa de una estabilización en los precios del pollo, uno de los alimentos más consumidos y esenciales en la dieta diaria del país. La comunidad espera que se implementen acciones efectivas para abordar esta situación y garantizar un acceso asequible a este producto básico.
