En un contexto de creciente preocupación por la calidad del combustible y el desabastecimiento que afecta a diversas regiones del país, Sebastián Daroca asumió el cargo de presidente interino de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) la noche del jueves. Su nombramiento se produce en un momento crucial para el sector hidrocarburífero, marcado por la necesidad de una gestión eficaz que responda a las inquietudes ciudadanas y a los desafíos operativos que enfrenta la empresa estatal.
La decisión fue tomada por el presidente Rodrigo Paz, quien ha optado por un perfil técnico para liderar YPFB en este periodo complejo. Daroca, ingeniero civil graduado en la Universidad de Chile, complementa su formación con un Master of Business Administration (MBA) de ESADE Business School, una institución altamente reconocida en Europa. Esta sólida preparación académica le proporciona una base firme para abordar los retos que se avecinan.
Su trayectoria profesional es notable; tras doce años trabajando en el sector privado como gerente general de la Constructora Daroca y Asociados, regresa al ámbito público con una amplia experiencia. Previamente, ocupó el cargo de secretario de Hidrocarburos y Energía en Tarija y desempeñó funciones directivas en COPESA. Estas experiencias le han permitido desarrollar una perspectiva integral sobre el sector energético, lo cual será crucial para su gestión al frente de YPFB.
La situación actual presenta un panorama desafiante. Las estaciones de servicio están experimentando largas filas debido a la falta de combustible, lo cual ha generado un creciente descontento entre la población. Además, se han recibido numerosas denuncias respecto a la calidad del combustible disponible, lo que añade presión sobre la nueva administración para implementar soluciones efectivas y rápidas.
Con Daroca al mando, se espera que YPFB adopte medidas que no solo aborden el desabastecimiento, sino que también garanticen la calidad del combustible ofrecido a los ciudadanos. Su liderazgo será fundamental para restaurar la confianza en una empresa clave para la economía boliviana y para asegurar que las necesidades energéticas del país sean atendidas adecuadamente.
