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Ante el aumento de los costos de producción en la actividad sojera, los productores del Norte Integrado de Santa Cruz están enfocando sus esfuerzos en elevar el rendimiento por hectárea y en aplicar prácticas que permitan un manejo más sostenible del suelo. La apuesta se da en un contexto en el que el factor diésel y la variación del dólar han encarecido la producción, obligando al sector a buscar alternativas tecnológicas para sostener su competitividad.

El presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Abraham Nogales, explicó que el sector atraviesa un escenario de costos al alza, por lo que se impulsa el desarrollo de estrategias orientadas a mejorar la productividad sin descuidar la conservación del suelo. Según señaló, cada incremento en el rendimiento representa un beneficio no solo para el productor, sino también para el abastecimiento interno y la generación de divisas.

“Cada tonelada más por hectárea que se logra con mejor tecnología significa más alimento para los bolivianos y más divisas para el país”, afirmó Nogales, al destacar la importancia de incorporar innovación en el campo. En esa misma línea, remarcó que, en un país con escasez de divisas, cualquier mejora en productividad adquiere un alcance que va más allá de la unidad productiva.

Estas propuestas fueron presentadas durante la edición número 26 de la Exposoya del Norte, desarrollada en el Centro Experimental de San Pedro, con la participación de 500 agricultores provenientes de la zona, la provincia Guarayos y el municipio de San Julián. El encuentro sirvió como espacio para mostrar avances tecnológicos y prácticas de manejo orientadas a fortalecer la producción en el norte cruceño.

Durante la jornada se expusieron parcelas demostrativas con variedades de soya de alta tecnología adaptadas a las condiciones de la región, además de estrategias de manejo integrado de malezas, plagas y enfermedades, factores que impactan directamente en los costos por hectárea. También se presentaron híbridos de sorgo como alternativa de rotación y como cultivos de servicio, destinados a cubrir y proteger el suelo entre una campaña y otra.

La exposición incorporó además un enfoque de sostenibilidad, con énfasis en la nutrición balanceada de los cultivos, el uso de bioinsumos y prácticas avanzadas de manejo y conservación de suelos. En el Norte Integrado, la soya se combina a lo largo del año agrícola con sorgo, maíz y otros cultivos, en una lógica de rotación que busca sostener la productividad de la región.

En este contexto, el complejo oleaginoso se consolidó en la gestión 2025 como el segundo rubro de exportación de Bolivia, con 1.145 millones de dólares, lo que refleja una balanza comercial positiva para el sector.

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