En una emotiva celebración del Día del Niño, el Palacio de Gobierno en Bolivia se convirtió en un escenario de esperanza y compromiso hacia la infancia. El presidente Rodrigo Paz dirigió un mensaje cargado de simbolismo y urgencia a los presentes, que incluían a numerosos niños. En su discurso, instó a los menores a convertirse en un recordatorio constante para las autoridades sobre la importancia de actuar con benevolencia. Van a decirle a todas las autoridades que están acá… hacer el bien, exhortó el mandatario, marcando un tono pedagógico que resonó en el auditorio.
Paz no se limitó a expresar buenos deseos; su intervención también abordó el contexto político actual del país. Con una clara referencia a los bloqueos de caminos que han afectado diversas regiones, afirmó: No puedes bloquear todo lo que quieras solo por pensar en política. Hay cosas superiores, los niños son superiores. Esta declaración subrayó la necesidad de priorizar las necesidades infantiles por encima de las disputas políticas.
En este marco, el presidente anunció iniciativas concretas que buscan generar recursos para mejorar la situación de la niñez. Reveló que su administración está trabajando en la presentación de nuevas leyes relacionadas con hidrocarburos y minería, destinadas a asegurar financiamiento para áreas críticas como educación y salud. Vamos a hacer platita que vaya a los colegios, a la salud, aseguró, reflejando una intención clara de destinar recursos al bienestar infantil.
La primera dama, Bibi Urquidi, también se dirigió al público con un mensaje centrado en el compromiso social hacia la infancia. Subrayó que trabajar por los derechos y bienestar de los niños es tanto una responsabilidad institucional como una convicción humana y moral. Urquidi enfatizó la necesidad de proteger a los menores con amor, respeto, educación y oportunidades adecuadas, subrayando que deben ser el eje central de las políticas públicas.
En otro momento significativo del acto, Gustavo Ávila, presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), destacó la importancia del derecho a la identidad al entregar certificados de nacimiento a cuatro niños. No es solo un documento; es el reconocimiento de su existencia, de su historia y su lugar en la sociedad, expresó Ávila. Este acto simboliza no solo el reconocimiento legal sino también la apertura de puertas hacia derechos fundamentales como educación y salud.
La protección infantil también fue un tema central en la intervención de Jessica Echeverría, viceministra de Igualdad de Oportunidades. Ella presentó el reglamento de la Ley 1636, diseñado para salvaguardar a los niños en entornos digitales frente a diversas formas de violencia. Es un hecho histórico… un reglamento único en la región para proteger la integridad de niñas y niños frente a la violencia sexual digital, afirmó Echeverría al resaltar el impacto positivo que esta normativa tendrá en la vida cotidiana de muchos menores.
Por último, Rómer Saucedo, presidente del Tribunal Supremo de Justicia, anunció un protocolo destinado a agilizar procesos familiares relacionados con menores. Este protocolo busca unificar criterios y acelerar trámites judiciales donde estén involucrados niños, garantizando así su interés superior.
El acto culminó con una voz auténtica: una niña expresó lo que muchos pensaban: Los niños queremos estudiar, jugar y crecer en paz. Esta sencilla pero poderosa afirmación encapsuló el verdadero desafío: transformar las palabras y promesas en políticas efectivas que mejoren realmente las condiciones para los niños bolivianos.
