El Gobierno de Bolivia puso en marcha este miércoles el despliegue de 230 agentes policiales en Santa Cruz, la región oriental más poblada del país y una de las más golpeadas por la violencia en los últimos meses. La medida forma parte de la segunda fase de un plan orientado a reforzar la lucha contra el crimen organizado transnacional.
El anuncio se realizó en un acto celebrado en la plaza principal de la ciudad de Santa Cruz, con la presencia del ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, y del comandante de la Policía, Adrián Álvarez, además de autoridades locales. Los efectivos fueron presentados con uniforme de reglamento, armamento especial y chalecos antibalas, luego de haber participado recientemente en un curso de lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.
Durante su intervención, Oviedo sostuvo que el plan Fronteras Seguras 2.0 busca devolver la “tranquilidad” al país y “erradicar la violencia del narcoterrorismo” y las “estructuras” criminales que, según dijo, se han asentado en Bolivia. También afirmó que la Policía mantendrá “una presencia activa, vigilancia permanente y acción dedicada” en las fronteras.
En declaraciones posteriores a los medios, el ministro señaló que Santa Cruz “se ha convertido en un objetivo central” para los grupos criminales que, de acuerdo con su versión, se han instalado en Bolivia desde hace algunos años. Añadió que, ante ese escenario, se ha recurrido a la cooperación internacional para hacer frente a estas organizaciones.
Álvarez, por su parte, explicó que el desplazamiento de estos agentes especializados responde a una estrategia que incorpora también a las autoridades locales, con el propósito de “generar mejores y mayores mecanismos de seguridad”. El jefe policial indicó además que la nueva visión incluye la “capacitación del talento humano” y la dotación de “armamento” para enfrentar “en las mismas condiciones” a las organizaciones delictivas.
Según el comandante, la presencia de los 230 agentes “va a generar presencia y mayores niveles de seguridad”, y la Policía enviará “de manera permanente” nuevos contingentes cada 45 días.
Álvarez también destacó la detención de “65 altos miembros” de grupos criminales extranjeros, algunos de los cuales fueron expulsados a sus países, mientras que otros permanecen recluidos en Bolivia.
En los últimos meses, los asesinatos por encargo se han vuelto recurrentes en zonas fronterizas con Brasil, especialmente en regiones como Santa Cruz, Beni y Pando, esta última también limítrofe con Perú. Esa situación llevó al Gobierno a movilizar al Ejército y a grupos de élite.
En una entrevista reciente con EFE, la representante en Bolivia de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Mónica Mendoza, afirmó que se identificó la presencia de carteles como el mexicano Jalisco Nueva Generación, además de los brasileños Primer Comando de la Capital y Comando Vermelho, así como grupos peruanos y colombianos.