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Romer Saucedo dejó la Presidencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) antes de que concluyera el periodo para el que había sido elegido en enero de 2025. En su lugar fue designado Carlos Ortega, magistrado representante del departamento de Chuquisaca.

Desde su llegada al cargo, Saucedo marcó una línea de actuación que fue leída en clave política por distintos sectores. Su primera decisión de peso fue abrir el camino para la salida de la cárcel del exgobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho. En ese momento, figuras vinculadas al masismo denunciaron que esa determinación había sido acordada en una reunión política con el excandidato presidencial Tuto Quiroga.

Durante el tiempo que permaneció al frente del TSJ, Saucedo exhibió un perfil más político que judicial, impulsado además por una cadena de medios de comunicación que presentaba como positivo su involucramiento en asuntos ajenos a la Justicia. Esa exposición ocurrió en medio de cuestionamientos previos sobre la subordinación o intromisión del sistema judicial respecto del poder.

Su relación con el escenario político se intensificó tras la posesión de Rodrigo Paz como presidente. Saucedo respaldó públicamente las medidas asumidas por el mandatario y también intervino en la disputa de poder en la que quedó involucrada la exviceministra de Autonomías Andrea Barrientos, luego de sus declaraciones sobre el “50/50”.

Con el paso de las semanas, el vínculo con el Ejecutivo comenzó a desgastarse, especialmente después del caso de Fernando Cerimedo. En ese contexto, Saucedo salió en defensa de Nadia Beller, a quien llamó “su amiga” y que fue presentada como presunta víctima de intento de feminicidio. En paralelo, el exfiscal Roger Mariaca también realizó actuados en beneficio de la operadora política.

Más adelante, tras una visita de Paz a Estados Unidos, el gobierno norteamericano difundió una lista de 13 funcionarios bolivianos vinculados al narcotráfico y anunció que el total alcanzaría a 20 personas. En ese clima, la figura de Saucedo quedó debilitada. Ante los medios, proyectó una imagen vacilante, lejos del apodo de “caballo potroso” con el que solía ser presentado.

La situación terminó de complicarse con la detención de Mariaca y, tiempo después, con la renuncia anticipada de Saucedo a la Presidencia del TSJ.

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Federico Enrique
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