La Gobernación de Tarija trabaja en un Plan Operativo Anual 2027 de transición, enfocado en sostener los programas sociales ante la caída de los ingresos y la reducción de la capacidad de inversión pública. Así lo afirmó el vicegobernador Gonzalo Ávila Sánchez, quien señaló que la prioridad institucional es mantener la atención a la población en un contexto de crisis económica.
Ávila explicó que la administración departamental busca preservar los programas que no pueden ser interrumpidos, con el propósito de fortalecer a la gente y permitir que continúe adelante. En ese marco, sostuvo que la situación financiera obliga a revisar con cuidado el destino de los recursos disponibles, tomando en cuenta que la renta hidrocarburífera sigue disminuyendo.
La autoridad departamental coincidió con el criterio de un exdirectivo de la Sociedad de Ingenieros de Bolivia, que consideró que la inversión pública en Tarija fue “cero” o “casi nula” en los últimos años. “Todos quisiéramos mayor inversión, el tema es recursos”, manifestó, al remarcar que sin financiamiento no existe margen para ampliar la ejecución de obras.
Según dijo, la Gobernación enfrenta presupuestos ya comprometidos, asignados a programas específicos, mientras que el Impuesto Directo a los Hidrocarburos también está destinado a fines determinados. Por ello, señaló que el desafío actual es gestionar recursos de coparticipación, que sí podrían orientarse a inversión y no a funcionamiento ni personal.
Consultado sobre el porcentaje destinado a inversión en el POA 2027, Ávila indicó que no recuerda la cifra exacta, debido a que existen distintos programas en ejecución, entre ellos los de salud, desarrollo productivo y asistencia social. Sin embargo, estimó que, si se toma en cuenta únicamente la inversión pública, podría alcanzar alrededor del 5%.
El vicegobernador también aclaró que la ejecución departamental no se limita a la inversión pública tradicional, sino que incluye otras partidas orientadas a programas sociales, lo que a su juicio también representa una inversión en la gente. En ese contexto, insistió en que la crisis económica obliga a sostener múltiples frentes de atención.
Ávila remarcó que se trata de una etapa de transición hacia una situación más estable, por lo que no sería posible cortar de manera abrupta programas como la canasta o sustituirlos de inmediato por otro tipo de inversión. Reconoció que la actual coyuntura exige cumplir con la población y darle fortaleza para que después pueda salir adelante.
Recordó además que esta transición abarcará un año y que se prevé invertir en la gente mediante programas como el PEU, como parte de la respuesta institucional frente a la situación económica.
En otro momento, el vicegobernador presidió el acto de inicio de las actividades recordatorias por los 200 años de anexión de Tarija a Bolivia. A la ceremonia asistieron varias autoridades, en un evento que dio inicio a la conmemoración de esta fecha histórica. El acto central, previsto para noviembre, aún no tiene fecha definida.
Durante la rememoración de los hechos que precedieron a la anexión, Ávila destacó la capacidad deliberativa de la población tarijeña para tomar decisiones, entre ellas la de incorporarse a Bolivia por voluntad propia.