La Copa del Golfo dejó en Yeda una definición tan inusual como inesperada. Omán e Irak terminaron igualados en todos los criterios de desempate y debieron resolver su clasificación a las semifinales mediante un sorteo realizado en un hotel de Arabia Saudita.
Todo quedó definido al cierre de la fase de grupos. Omán superó 3-1 a Kuwait, mientras que Irak cayó 2-0 frente a Arabia Saudita. Con esos resultados, ambos equipos quedaron con cuatro puntos y comenzaron a emparejarse en cada uno de los parámetros establecidos por el reglamento.
En un primer momento, la clasificación parecía inclinarse hacia Irak. El conjunto iraquí registraba cuatro goles a favor, cinco en contra y siete tarjetas amarillas, mientras que Omán había convertido tres tantos. Pero el panorama cambió a los 84 minutos, cuando Musab Al-Shaqsi anotó de cabeza el 3-1 para Omán y dejó a las dos selecciones con la misma cantidad de goles marcados.
A partir de ahí, la igualdad también se extendió a la diferencia de gol y al enfrentamiento directo, ya que en la primera jornada habían empatado 1-1. El siguiente criterio era el juego limpio, donde Omán llevaba ventaja con siete amarillas contra ocho de Irak. En ese momento, el equipo omaní estaba avanzando a semifinales, hasta que una celebración alteró el desenlace.
Tras convertir, Al-Shaqsi se quitó la camiseta para festejar y recibió una tarjeta amarilla. Esa amonestación fue la octava para Omán y dejó a ambos seleccionados nuevamente empatados en todos los criterios: puntos, goles a favor, goles en contra, enfrentamiento directo y tarjetas amarillas. Ninguno había recibido una tarjeta roja.
Sin otro recurso previsto para desempatar el segundo puesto del Grupo Uno, detrás de Arabia Saudita, la organización debió acudir al último mecanismo contemplado en el reglamento: el sorteo.
Representantes de Omán e Irak se reunieron con el comité de competición de la Federación de Fútbol del Golfo en el hotel Intercontinental de Yeda. Luego de revisar los informes arbitrales y confirmar que la igualdad era total, se procedió al sorteo.
La fortuna favoreció a Omán, que obtuvo el pase a las semifinales de la Copa del Golfo. Irak quedó eliminado en una resolución marcada por una acción puntual: la tarjeta amarilla que Al-Shaqsi recibió tras quitarse la camiseta, justo después del gol que había dejado todo igualado.