Moisés Villarroel fue una de las voces que asumió la representación de Blooming tras la caída por 3-1 frente a Oriente Petrolero, en el clásico cruceño disputado este domingo en el estadio Tahuichi. El capitán celeste reconoció el momento irregular que atraviesa el plantel y remarcó la necesidad de mirar hacia adelante, en medio de una racha marcada por la inestabilidad en los resultados.
En conferencia de prensa, el volante describió el presente del equipo como una etapa de constantes altibajos y dejó en claro que el grupo mantiene la confianza en poder revertir la situación. Según expresó, si no existiera esa convicción, el equipo no tendría sentido en seguir compitiendo con la misma entrega. También sostuvo que, tras la derrota, ya no queda demasiado por decir y que la atención debe centrarse en el próximo compromiso.
Villarroel evitó justificar el tropiezo con explicaciones externas y prefirió poner el foco en la autocrítica. Señaló que Blooming no debe buscar excusas por lo ocurrido en el clásico y que el plantel tiene que analizar con calma los errores cometidos para corregirlos. Al mismo tiempo, insistió en la necesidad de levantarse cuanto antes y continuar intentando revertir el presente deportivo.
La derrota ante Oriente Petrolero cortó la intención de Blooming de sostener las buenas sensaciones de sus partidos anteriores y volvió a exponer las dificultades del equipo en un duelo de alta exigencia. El resultado obligó al grupo a asumir el golpe y a reordenar rápidamente sus prioridades de cara a lo que viene.
En la misma conferencia también habló Leandro Vilariño, preparador físico de Blooming, quien puso el acento en las interrupciones constantes que, a su criterio, afectan el desarrollo de los encuentros en el fútbol boliviano. Consideró que el ritmo de juego se ve demasiado reducido por esas pausas y afirmó que esa situación dificulta el crecimiento deportivo. Para Vilariño, es necesario ponerle un freno a ese escenario.
Con el clásico ya atrás, Blooming deberá enfocarse en su siguiente desafío con la obligación de recuperar terreno y volver a sumar. La derrota en el Tahuichi dejó al equipo con la necesidad de reaccionar pronto para dejar atrás el golpe ante su tradicional rival.