El Gobierno mantendrá la subvención al precio de la gasolina solo hasta enero de 2027, fecha en la que deberá definirse si el país continúa con ese esquema o si se avanza hacia un ajuste del costo real de este carburante, según informó el ministro de Economía, Christian Morales. La autoridad adelantó además que esa revisión vendrá acompañada de medidas sociales.
Morales explicó que, por ahora, el precio de la gasolina se mantiene en los niveles actuales y recordó que ya existe un decreto supremo que fija la vigencia de ese mecanismo hasta enero de 2027. A partir de entonces, señaló, corresponderá realizar una evaluación para determinar si el país deja atrás la subvención, a la que calificó como “totalmente regresiva”, y si se implementan asistencias dirigidas a los sectores más vulnerables.
En la actualidad, la gasolina se comercializa a Bs 6,96 por litro, mientras que el diésel cuesta Bs 9,80 para el transportista y Bs 16,50 para los grandes consumidores. Para el Ejecutivo, sostener esos valores resulta “muy difícil”, por lo que la decisión sobre el futuro del esquema se tomará en enero del próximo año.
El ministro también advirtió que no es posible anticipar si los precios de los carburantes subirán o bajarán en el corto plazo, debido a la inestabilidad política que atraviesan algunos de los principales países productores, entre ellos Venezuela, Irán y Rusia. En ese contexto, mencionó que el valor actual del diésel responde a los conflictos bélicos entre Estados Unidos e Irán, con impactos directos en el mercado internacional.
Morales agregó que existen perspectivas de una eventual baja si se concretan acuerdos políticos en el escenario internacional, aunque advirtió que también podría influir el ciclo electoral en Estados Unidos, donde se aproximan comicios de medio término.
La autoridad recordó, además, que el propio presidente puso sobre la mesa la discusión sobre la continuidad de la subvención y planteó la necesidad de definir si el país sigue sosteniendo un mecanismo que en el corto plazo seguirá generando problemas o si opta por abrir los precios al mercado internacional y destinar esos recursos a otras prioridades estatales.
En esa línea, Morales sostuvo que la alternativa pasa por decidir entre mantener una subvención que, según dijo, beneficia solo a algunos sectores, o redirigir esos fondos hacia proyectos de infraestructura en educación, salud, producción y caminos, con la expectativa de que generen un beneficio real para el país.