El Club Destroyers llega este 14 de septiembre a 78 años de vida institucional, consolidado como uno de los nombres más representativos del fútbol cruceño y boliviano. Con una trayectoria marcada por títulos, ascensos, descensos y una identidad profundamente ligada a Santa Cruz de la Sierra, el aurinegro, conocido popularmente como el Cuchuqui, mantiene vigente el anhelo de volver a ocupar un lugar protagónico en el balompié nacional.
La historia del club comenzó en 1948, cuando fue fundado en el tradicional barrio de la Máquina Vieja. Aquel proyecto nació del entusiasmo de un grupo de jóvenes apasionados por el fútbol, provenientes de distintos barrios tradicionales de la capital cruceña, que dieron forma a una institución que con el tiempo superó el ámbito deportivo para convertirse también en un referente social de la ciudad.
Destroyers empezó a escribir sus primeras páginas de gloria en la etapa profesional. En 1965 fue parte del primer torneo profesional organizado por la Asociación Cruceña de Fútbol y, en esa misma temporada, logró quedarse con el título de Primera de Honor. Al año siguiente repitió la consagración y se transformó en el primer bicampeón del profesionalismo cruceño, un antecedente que reforzó su peso histórico dentro del fútbol regional.
Cuando en 1977 se creó la Liga de Fútbol Profesional Boliviano, el club optó por permanecer ligado a la ACF. Sin embargo, el crecimiento de la competencia nacional y la consolidación del nuevo escenario del fútbol boliviano llevaron al Cuchuqui a insistir en su retorno a la máxima categoría. Ese objetivo finalmente se cumplió en 1984, año en el que consiguió el ascenso y volvió a instalarse entre los grandes del país.
Desde entonces, Destroyers atravesó distintas etapas en la Primera División y se mantuvo como un representante habitual del fútbol cruceño en el ámbito nacional. Su última presencia en la máxima categoría se dio en 2019, después de haber logrado el ascenso en 2017 tras superar a Petrolero de Yacuiba en el torneo indirecto.
El descenso de ese año estuvo rodeado de controversia y ocurrió en un contexto marcado por la desafiliación de Sport Boys. A partir de entonces, la institución inició un proceso de reconstrucción con la meta de regresar al profesionalismo y recuperar el espacio que supo ocupar durante varias décadas.
En la actualidad, Destroyers compite en la Primera A de la ACF y sostiene como objetivo central volver al fútbol nacional de élite. Más allá de sus campañas deportivas, el club también dejó una huella importante como cantera de futbolistas, entre los que destacan nombres como Erwin Sánchez y Marco Etcheverry, dos figuras que forman parte de la memoria grande del fútbol boliviano.
A 78 años de su fundación, el Cuchuqui celebra una historia construida con identidad, títulos y presencia en distintos momentos clave del fútbol cruceño. El desafío sigue siendo regresar a los primeros planos, pero su lugar en la historia ya está asegurado: Destroyers continúa siendo una institución tradicional de Santa Cruz y un símbolo del fútbol de barrio que trascendió para convertirse en parte del patrimonio deportivo de Bolivia.