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Las investigaciones por el asesinato de José Luis Bravo, conocido como “El Hormiga”, sumaron un elemento clave: al momento del ataque no estaba solo. En el vehículo también iba un hombre de su confianza, considerado cercano al informante, que logró sobrevivir al atentado, pero desapareció poco después y hasta ahora no se conoce su paradero.

Bravo fue asesinado la noche del jueves 3 de septiembre en la zona del Urubó. De acuerdo con las pesquisas, circulaba en su motorizado cuando fue interceptado por otro vehículo. Desde ese segundo automotor descendieron varias personas que abrieron fuego contra él. La Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen estableció, según un reporte al que accedió EL DEBER, que el acompañante salió del vehículo antes de que llegaran los agentes al lugar.

Los servicios de Inteligencia lograron identificar a ese hombre, aunque desde aquella noche no se tienen noticias sobre él. Su desaparición se convirtió en otro de los puntos que la investigación busca esclarecer, mientras que su entorno familiar tampoco tendría información sobre dónde se encuentra.

La muerte de Bravo empezó a ser relacionada por la Policía con una serie de hechos violentos vinculados al presunto robo de más de una tonelada de cocaína de una vivienda asociada al narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, hecho ocurrido el 11 de abril. En el lugar del crimen, los investigadores encontraron Bs 6.400 adheridos al cuerpo del informante, un detalle que reforzó varias de las hipótesis en análisis.

En esa misma línea aparece también el asesinato de José Ángel Castañeta, conocido como “Cara de Bebé”, otro hombre señalado como informante. Según reportes de Inteligencia policial, una de las hipótesis es que “El Hormiga” habría sido ejecutado después de que miembros de una organización criminal descubrieran que parte de la droga sustraída estaba siendo comercializada sin conocimiento del resto del grupo.

Las pesquisas también conectan este caso con los brasileños Heleno Da Silva y Junior Fernando Da Silva, identificados por las autoridades como integrantes del Primer Comando de la Capital, quienes escaparon de la cárcel de Palmasola el pasado 6 de agosto. Ambos estaban recluidos por un proceso relacionado con el asesinato de “Cara de Bebé”. De acuerdo con información policial, Castañeta también habría participado en la sustracción de la cocaína y luego habría comenzado a comercializar parte del cargamento por cuenta propia.

Los informes incorporan además a otros dos hombres identificados por el alias de “Sarco” y la inicial H. La Policía indaga si los brasileños, Castañeta, Bravo y estos dos hombres formaban parte de una misma estructura vinculada al PCC.

La Felcc continúa las investigaciones junto con la Fiscalía de Porongo, bajo la dirección del fiscal Franz Delgadillo. Hasta el momento no se informó de personas detenidas por el asesinato de Bravo. Los investigadores ya tomaron declaraciones a testigos circunstanciales, revisan imágenes de cámaras de seguridad y someten a pericias el vehículo en el que fue atacado “El Hormiga”.

Dentro de esta misma línea también se analiza la muerte del brasileño Elwis Arantes Tobal, acribillado el 7 de mayo en un local de Puerto Quijarro. Según información policial, Arantes tendría vínculos con parte de la cocaína sustraída. Los reportes señalan que habría viajado por tierra hasta San Pablo, en Brasil, donde presuntamente dejó droga, y luego regresó a Bolivia. Fue asesinado en un restaurante de Puerto Quijarro mientras estaba acompañado por su pareja.

Con estos antecedentes, los investigadores buscan establecer si el asesinato de “El Hormiga” forma parte de una sucesión de ajustes de cuentas ligados al cargamento de cocaína y a disputas internas entre personas vinculadas al narcotráfico.

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