Las investigaciones sobre recientes casos de sicariato en Bolivia apuntan a que varias órdenes para cometer asesinatos habrían sido emitidas desde el interior de distintas cárceles del país. Los penales señalados como principales puntos de origen de estas operaciones delictivas son Palmasola, El Abra y Chonchocoro.
Según las pesquisas, en estos centros penitenciarios los internos habrían recurrido a medios de comunicación clandestinos para organizar crímenes violentos hacia el exterior. La situación ha encendido las alertas de las autoridades, que ahora impulsan medidas para frenar este tipo de coordinación criminal desde los recintos carcelarios.
El Gobierno nacional trabaja junto con la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT) en un proyecto orientado a bloquear las señales de internet dentro de los penales. La iniciativa contempla la instalación de equipos inhibidores, con apoyo de la cooperación internacional, para cortar toda comunicación telefónica y digital desde y hacia las cárceles.
El viceministro de Régimen Interior, Hernán Paredes, sostuvo que el objetivo es impedir que los centros penitenciarios sigan funcionando como espacios para coordinar delitos y, en particular, evitar que desde allí continúen ordenándose asesinatos.
Como parte del refuerzo al sistema carcelario y de las acciones para mejorar la seguridad, el Ejecutivo prevé además la construcción de cuatro nuevos centros penitenciarios: uno en Chonchocoro, otro en Palmasola, uno en Arani y un centro de alta seguridad en el altiplano.