Las palabras de Gustavo Alfaro, actual entrenador de Paraguay, reabrieron una discusión que en Bolivia sigue vigente: la ausencia de un centrodelantero consolidado en la selección nacional. Luego de la victoria paraguaya por 2-0 frente a la Verde, el técnico argentino puso el foco en una de las principales carencias del equipo boliviano y la comparó con la figura de Marcelo Martins, el atacante que durante años fue la principal referencia ofensiva del combinado nacional.
“¿Cómo inventó un Moreno Martins? O sea, salen o no salen, después hay que ver”, expresó Alfaro al analizar el funcionamiento ofensivo de Bolivia. Si bien valoró el trabajo por las bandas, consideró que al equipo le faltó “ese peso específico” necesario para concretar las ocasiones generadas y traducirlas en gol. Sus declaraciones volvieron a instalar una pregunta que acompaña a la Verde desde la salida de su histórico goleador: quién puede ocupar ese lugar en el área y asumir el rol de referente.
La referencia a Martins no es casual. El delantero dejó una marca profunda en la selección boliviana y se retiró como máximo artillero de la historia de la Verde, con 31 goles en 108 partidos oficiales. Durante más de una década fue una pieza central del ataque nacional y uno de los nombres más determinantes del equipo en distintas etapas de competencia.
Su impacto también quedó reflejado en las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial de Catar 2022, donde terminó como máximo goleador del certamen clasificatorio, por encima de figuras de enorme jerarquía como Lionel Messi, Neymar y Luis Suárez. Ese rendimiento elevó todavía más la exigencia para los delanteros que llegaron después, obligados a convivir con una comparación difícil de sostener.
Martins, además, llevó el cintillo de capitán de la selección durante varios años y decidió retirarse de la Verde a mediados de 2023. Sin embargo, este año volvió a la actividad profesional con la intención de abrirse una nueva posibilidad en el combinado nacional, especialmente a pocos meses del repechaje mundialista. Esa chance, finalmente, no se concretó.
Óscar Villegas optó por no convocarlo y apostó por otras alternativas para el ataque. Desde que asumió el mando de la selección, el entrenador todavía no encontró un delantero que logre consolidarse como dueño indiscutible del puesto. En ese recorrido han aparecido varios nombres, aunque ninguno consiguió adueñarse de la titularidad con continuidad suficiente para transformarse en una solución estable.
Carmelo Algarañaz, Bruno Miranda, Enzo Monteiro, Víctor Ábrego, Juan Godoy y Willan Álvarez tuvieron oportunidades con la Verde, pero ninguno logró sostener una presencia prolongada ni afirmarse como la referencia ofensiva que el equipo necesita. A esa búsqueda también se suman futbolistas más jóvenes que vienen empujando desde las divisiones menores, como Nabil Nacif y Daniel Ribera, quienes aparecen como alternativas en etapa de crecimiento y todavía sin un lugar fijo en la formación titular.
Frente a esa falta de un nueve consolidado, Villegas también ha ensayado variantes tácticas. En algunos amistosos y partidos oficiales, el entrenador prescindió de un centrodelantero tradicional y recurrió a jugadores con otras características para desempeñarse como falso nueve, entre ellos Miguel Terceros y Tonino Melgar. La idea ha servido como recurso, pero no ha resuelto la necesidad de fondo.
En ese contexto, el desafío de la selección boliviana sigue siendo el mismo: encontrar una referencia ofensiva capaz de aportar goles, presencia en el área y regularidad. Martins marcó una época y dejó un estándar alto, y desde su salida la Verde continúa en la búsqueda de un atacante que pueda asumir ese lugar dentro de un proceso que apunta al Mundial de 2030.