El Gobierno boliviano salió al paso de las versiones que atribuían al Estado un gasto de tres millones de dólares por la impresión de una separata en el diario estadounidense USA Today y aclaró que no erogó recursos para esa publicación.
La explicación fue dada el 29 de septiembre por el vocero presidencial, José Luis Gálvez, en declaraciones a Unitel y con respaldo de informes de comunicación estatal. Según precisó, la aparición del suplemento respondió al interés del propio medio norteamericano por la economía y las inversiones bolivianas, por lo que no se trató de una contratación realizada por el Gobierno.
Gálvez negó que existiera una separata encargada por el Ejecutivo y sostuvo que ninguna de las autoridades entrevistadas para ese contenido, entre ellas dos ministros y un viceministro, pagó por su participación. En ese sentido, remarcó que la publicación se desarrolló bajo un criterio periodístico del medio estadounidense y no como un encargo del nivel central del Estado.
El vocero también afirmó que tres cuartas partes del contenido corresponden a información de empresarios privados que adquirieron espacios por su cuenta. De esa manera, el Gobierno buscó despejar dudas sobre un eventual uso de recursos públicos para financiar el suplemento.
No obstante, Gálvez confirmó que empresas estatales sí contrataron espacios publicitarios dentro de esa edición. En el caso de la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE), indicó que el pago fue de 20.000 dólares, mientras que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) mantiene pendiente un desembolso de 40.000 dólares por el mismo concepto.
De acuerdo con la documentación institucional, el compromiso asumido por YPFB fue formalizado mediante un contrato firmado durante la gestión de su expresidente Yussef Akly. Los reportes oficiales señalan que ese acuerdo responde a compromisos de pauta comercial adquiridos previamente por la administración de la estatal petrolera.
Con esta aclaración, el Gobierno intenta frenar la confusión generada en torno al costo de la separata y diferenciar entre un supuesto gasto estatal de tres millones de dólares y los pagos específicos realizados por empresas públicas por espacios publicitarios.