Un estudio clínico desarrollado en Bolivia abre la posibilidad de simplificar el tratamiento del Chagas en adultos con infección crónica por Trypanosoma cruzi. La investigación evaluó un esquema con benznidazol durante 30 días y una sola toma diaria, en lugar del tratamiento estándar de 60 días y dos dosis al día, y encontró que la alternativa mantuvo una eficacia similar y fue mejor tolerada. Sin embargo, este nuevo régimen todavía no forma parte de las recomendaciones oficiales.
El ensayo, denominado Teseo, fue un estudio de fase 2 diseñado para comprobar si era posible reducir el tiempo o la frecuencia de administración de los medicamentos sin perder efectividad y, al mismo tiempo, mejorar la tolerabilidad. Para ello, comparó seis esquemas terapéuticos con benznidazol y nifurtimox en 450 adultos atendidos en centros de Cochabamba, Tarija y Sucre, a quienes se siguió durante tres años.
La enfermedad de Chagas puede avanzar en silencio durante años o incluso décadas. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, más de 7 millones de personas están infectadas con Trypanosoma cruzi, sobre todo en América Latina. Entre el 10% y el 30% de los casos puede desarrollar con el tiempo complicaciones cardíacas y digestivas.
En Bolivia, el Ministerio de Salud y Deportes identifica como zonas endémicas los valles interandinos, el Chaco y la Amazonía. Una publicación de esa cartera, de abril de 2025, estima que 2.172.371 personas estarían infectadas en esas regiones.
La transmisión ocurre principalmente cuando las heces de una vinchuca infectada entran en contacto con la herida de la picadura, con piel lesionada o con las mucosas. También puede producirse por otras vías, incluida la transmisión congénita, de madre a hijo.
En el estudio participaron investigadores de Bolivia, España, Estados Unidos y otros países. Entre las instituciones involucradas estuvieron el Centro de Estudios y Desarrollo de la Salud, con sede en Cochabamba; el Instituto de Salud Global de Barcelona; y la Universidad de Texas en El Paso.
Los resultados fueron publicados el 22 de septiembre en The Lancet Infectious Diseases, revista especializada en enfermedades infecciosas. Tras 36 meses de seguimiento, el trabajo concluyó que reducir de 60 a 30 días el tratamiento con benznidazol y pasar de dos tomas diarias a una no disminuyó su eficacia frente al esquema estándar.
Los datos al cierre del seguimiento mostraron que el ADN del parásito no fue detectado mediante pruebas de PCR cuantitativa en el 94% de los participantes que recibieron 150 miligramos de benznidazol una vez al día durante 30 días, frente al 95% de quienes tomaron 150 miligramos dos veces al día durante 60 días.
Con esos resultados, los investigadores consideraron que el esquema corto tuvo una eficacia similar a la del tratamiento estándar y que, por tanto, fue no inferior. La diferencia más clara apareció en la tolerabilidad: el 37% de quienes recibió el tratamiento de 30 días presentó al menos un efecto adverso, mientras que en el grupo tratado durante 60 días la proporción fue del 60%.
La mayoría de las reacciones se registró entre los primeros 10 y 14 días. Entre los efectos observados figuraron reacciones cutáneas, molestias gastrointestinales, alteraciones neurológicas y cambios en pruebas de laboratorio.
El estudio también encontró diferencias en la continuidad del tratamiento. El 83% de los participantes que recibió el esquema corto completó la terapia sin interrupciones, frente al 60% de quienes siguieron el régimen estándar.
Además de reducir la duración y la frecuencia de las tomas, el nuevo esquema disminuyó de forma importante la cantidad total de benznidazol utilizada. Según los investigadores, la cantidad necesaria para tratar a una persona con este régimen permitiría tratar a cuatro con el volumen que antes se destinaba a un solo paciente.
Cristina Alonso-Vega, una de las autoras del estudio, señaló que los resultados apuntan a un tratamiento “más corto, mejor tolerado e igual de eficaz” para pacientes con infección crónica por T. cruzi.