Desde hace 11 meses, el gobierno de Rodrigo Paz insiste en que la detención de Evo Morales es solo cuestión de tiempo, aunque hasta ahora esa advertencia no se ha traducido en una acción concreta. Las declaraciones se repiten desde distintas autoridades del Ejecutivo, pero en los hechos no hay una captura ni una confirmación oficial de operativos efectivos para ejecutar la orden de aprehensión que pesa sobre el exmandatario.
“Evo Morales va a responder ante la justicia, es cuestión de tiempo”, afirmó el ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo, en una postura que coincide con la línea expresada también por otros integrantes del Gobierno y por el propio Paz. Sin embargo, más allá de esas afirmaciones, el caso continúa sin avances visibles en términos de una detención.
Morales enfrenta una orden de aprehensión desde 2024 por el presunto delito de estupro. Desde el evismo, esa medida fue presentada como una acción política impulsada por el arcismo con el objetivo de perseguir al exjefe de Estado y frenar su eventual postulación a la Presidencia.
Mientras tanto, el exmandatario permanece atrincherado en su bastión del Chapare. Con el actual Gobierno, no se conoce si existieron operativos para detenerlo, por lo que, hasta ahora, las advertencias públicas siguen siendo lo único concreto en torno al caso.