La escasez de gasolina sigue golpeando a Tarija y mantiene largas filas de vehículos en distintas estaciones de servicio del departamento, pese al compromiso asumido para aumentar los despachos y encaminar la normalización del suministro en los primeros días de octubre.
El presidente de la Asociación de Surtidores de Tarija, Moisés Hidalgo, señaló que el volumen de combustible recibido por las estaciones no alcanzó todavía el nivel esperado, por lo que la atención de la demanda continúa afectada. Desde la representación de los surtidores consideran que la solución comprometida para esta semana aún no se habría materializado en la magnitud necesaria.
La insuficiencia de los despachos sigue ejerciendo presión sobre los establecimientos de expendio, donde los conductores deben soportar largas esperas para cargar carburante. La situación se repite tanto en la capital como en otros municipios del departamento, complicando la movilidad de quienes dependen de sus vehículos para trabajar, trasladarse o desarrollar actividades productivas.
Aunque en los últimos días el volumen asignado a Tarija habría mostrado un incremento respecto a las entregas habituales, desde Asosur sostienen que esa cantidad todavía no alcanza para cubrir el consumo de la población ni para reducir las filas a niveles normales.
El panorama también está vinculado con dificultades en la cadena logística de distribución. Autoridades de YPFB explicaron que una reducción temporal en la capacidad de transporte mediante cisternas afectó los despachos hacia diferentes regiones, con impacto especial en municipios del departamento y repercusiones en la capital.
En ese contexto, instituciones departamentales y nacionales sostuvieron una reunión de coordinación para evaluar la situación y definir medidas orientadas a acelerar la llegada de carburantes. Entre las acciones anunciadas figura la ampliación de los horarios de despacho desde las primeras horas de la madrugada, con el objetivo de agilizar la distribución hacia las estaciones.
YPFB también informó que la demanda habitual de gasolina en Tarija se ubica aproximadamente entre 140.000 y 150.000 litros diarios. Frente a la presión actual sobre el mercado, las autoridades plantearon reforzar temporalmente los envíos para recuperar los niveles de abastecimiento y reducir las esperas.
A la vez, el comportamiento de la demanda agrava el escenario. La incertidumbre sobre la disponibilidad futura de combustibles llevó a algunos usuarios a intentar cargar más de una vez en una misma jornada. También se detectaron casos de vehículos con placas observadas o aparentemente clonadas que realizaron múltiples carguíos.
Para frenar esas prácticas comenzó a aplicarse un control de repetitividad mediante el sistema B-SISA, que permite identificar vehículos que intentan abastecerse reiteradamente. Con esta medida, las autoridades buscan que el combustible disponible llegue a más usuarios y evitar que los cupos sean absorbidos por carguíos sucesivos.
De forma paralela, se restringió la comercialización de gasolina en bidones. La decisión apunta a disminuir el acopio y prevenir la especulación o eventual reventa del producto en un momento de alta demanda.
La situación genera preocupación entre organizaciones sociales, transportistas y representantes institucionales, debido a que la disponibilidad de carburantes incide de manera directa en el transporte público, la distribución de productos, las actividades comerciales y la producción agropecuaria.
Las filas también elevan los costos indirectos para los usuarios, ya que las horas invertidas en conseguir gasolina implican pérdida de jornadas laborales, retrasos en el traslado de mercancías y mayores dificultades para sostener servicios que dependen de vehículos.
Desde Asosur se espera que los compromisos asumidos por YPFB se reflejen en un incremento efectivo de los despachos. La expectativa institucional es que la distribución alcance niveles suficientes para cubrir el consumo diario y permitir que las estaciones operen con mayor regularidad.
Mientras tanto, la población sigue pendiente de una solución concreta. Las autoridades aseguran que la logística comenzó a recuperarse y que los volúmenes serán reforzados, pero los surtidores sostienen que la cantidad recibida hasta ahora no alcanza para superar por completo la contingencia.
La distancia entre las previsiones oficiales y lo que ocurre en las estaciones mantiene la preocupación abierta. Tarija espera recuperar estabilidad en el suministro para evitar que las filas sigan afectando la movilidad y las actividades económicas en todo el departamento.