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Un juguete que ganó popularidad en redes sociales y entre el público infantil terminó siendo retirado de la venta en distintos puntos de Bolivia, luego de que las autoridades detectaran observaciones vinculadas con su composición, su etiquetado y las condiciones en las que era comercializado.

En Potosí, el fin de semana se realizó un operativo encabezado por el intendente municipal, Elvis López, quien informó sobre el decomiso de estos productos, conocidos como juguetes de orden sensorial. Según explicó, se trataba de “squishy” de procedencia china que, de acuerdo con reportes a nivel nacional, no pueden ser vendidos en el mercado porque contienen un líquido considerado altamente tóxico y perjudicial para la salud.

López recomendó a los padres de familia evitar la compra de estos artículos y precisó que el decomiso se realizó tanto en la feria popular como en las Alasitas de la zona de San Juan, según reportó El Potosí.

Una acción similar se desarrolló la semana pasada en distintos sectores de la ciudad de El Alto, donde se decomisaron más de 570 unidades de los llamados “Squishy Dumpling”. El secretario municipal de Seguridad Ciudadana de esa ciudad, el teniente coronel Elio Pacheco, informó que se instruyó a la Intendencia y al responsable de la Oficina de Defensa del Consumidor a intervenir estos productos, que cuentan con una alerta internacional.

Pacheco señaló que el material retirado del mercado no tenía información suficiente sobre su composición, incluyendo la presencia o cantidad de ciertas sustancias señaladas como peligrosas en Europa y Estados Unidos. Esa falta de datos, dijo, impedía establecer si el producto ofrecía condiciones de seguridad para los usuarios, en su mayoría niños en edad escolar.

“Mientras no exista la garantía y seguridad necesaria para las personas que compran este producto, será decomisado. No podemos exponer a niños y jóvenes cuando no se conoce con certeza la composición del producto”, afirmó.

Los squishies son juguetes blandos y estrujables, elaborados con materiales plásticos flexibles que recuperan su forma original después de ser apretados. Junto con el slime y otras masas moldeables, se volvieron una opción frecuente de entretenimiento para niños y adolescentes, al punto de que los talleres de slime se han convertido en una actividad habitual en cumpleaños y reuniones infantiles, según reportó Clarín.

La alerta sobre estos artículos surgió en el Reino Unido, en Europa, por la presencia de benceno en una concentración cuatro veces superior al límite legal en su capa exterior. A partir de esa advertencia, la Cámara replicó el criterio a nivel local y presentó la denuncia ante Defensa del Consumidor para evitar riesgos en la salud de los consumidores.

Gabriel Arcidiacono, jefe de Toxicología Clínica del Hospital de Clínicas de Argentina, explicó que los “Squeezy Dumpling” falsificados son un ejemplo reciente de cómo una sustancia del grupo 1 de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, como el benceno, puede llegar a la población general a través de productos de consumo. Añadió que el benceno es una sustancia tóxica y cancerígena que puede irritar ojos, nariz y garganta, y que con el tiempo se relaciona con leucemia y otros tipos de cáncer.

Además, se advirtió que las versiones falsas de estos juguetes contenían benceno en niveles mucho más altos de lo permitido. A esto se sumó una tendencia difundida en redes sociales que alentaba a calentarlos en el microondas, una práctica que incrementa el riesgo, ya que el juguete puede derretirse y liberar químicos tóxicos que pueden inhalarse o provocar quemaduras graves.

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