La escasez de gasolina sigue generando inquietud en Tarija, donde las filas en las estaciones de servicio continúan pese al compromiso asumido por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) de regularizar el abastecimiento. Desde la Asociación de Surtidores Privados (Asosur) informaron que esta semana la estatal despachó los mismos volúmenes que la anterior, una cantidad que consideran insuficiente para cubrir la demanda.
El presidente de Asosur Tarija, Moisés Hidalgo, explicó que la semana pasada YPFB había comprometido una mejora en la distribución; sin embargo, aseguró que en la práctica no se produjo ningún cambio significativo. Según dijo, la asignación se mantuvo en los mismos niveles de la semana anterior, sin que hasta ahora exista una explicación clara sobre la persistencia del desabastecimiento.
Hidalgo recordó que, por lo general, la estatal petrolera entregaba entre 160 mil y 180 mil litros de gasolina por día. No obstante, indicó que en los últimos días YPFB habría informado un incremento hasta 200 mil litros diarios. Aun así, sostuvo que ese volumen no ha sido suficiente para atender la demanda en el departamento.
En medio de este escenario, también entró en vigencia la restricción a la venta de gasolina en bidones, junto con un mayor control sobre las cargas repetitivas. El dirigente de Asosur señaló que se implementó un sistema de repetitividad para identificar a vehículos que carguen combustible dos o tres veces. Reconoció que para las estaciones de servicio resulta complejo supervisar manualmente este tipo de casos, debido a la cantidad de usuarios y a los distintos turnos de atención, aunque remarcó que el sistema sí permite detectar esas repeticiones.
La situación del combustible se suma al conflicto del transporte urbano en la capital tarijeña. El viernes 26 de septiembre, el Gobierno Autónomo Municipal de Tarija (GAMT) y el sector acordaron tarifas transitorias para el servicio de micros: Bs 3,50 para adultos, Bs 2,50 para adultos mayores, Bs 2,00 para universitarios y Bs 1,50 para estudiantes de primaria y secundaria. El servicio de taxi trufi, en tanto, quedó fijado en Bs 3,00.
Ese acuerdo establecía que los pasajes tendrían vigencia únicamente hasta la conclusión de un nuevo estudio tarifario. Sin embargo, pocos días después, la dirigencia del transporte volvió a plantear un incremento, argumentando que con la tarifa actual no pueden cubrir sus costos operativos.
Este martes, los representantes del sector señalaron que el servicio se encuentra reducido al 40%, debido a que varios conductores aseguran que la cantidad de pasajeros que transportan con la tarifa vigente no alcanza para sostener su trabajo. Según la dirigencia, algunos micros estarían operando solo por turnos mientras esperan una respuesta de la Alcaldía a su pedido de subir el pasaje. Entretanto, la Federación Departamental de Juntas Vecinales (Fedjuve) advirtió que no permitirá el incumplimiento de las tarifas transitorias.
Desde la Federación del Autotransporte de Tarija, Gabriel Pérez calificó de “caos” lo que ocurre en las estaciones de servicio del país. Dijo que primero se registraron largas filas por diésel y que ahora la misma situación se repite con la gasolina. Según afirmó, sus afiliados se ven obligados a dormir en los surtidores para poder abastecerse, una realidad que consideró preocupante.
Pérez manifestó además su extrañeza por la persistencia del desabastecimiento, especialmente después del acuerdo alcanzado la semana pasada entre el Gobierno nacional y los cisterneros, que debía garantizar la distribución de combustibles. A su juicio, no existe una explicación clara sobre lo que ocurre y tampoco YPFB brinda información suficiente.
El dirigente del autotransporte expresó su temor de que este escenario sea el paso previo a un eventual “gasolinazo”, al recordar que una situación parecida se vivió con el diésel antes del anuncio del fin de la subvención. En ese contexto, pidió que el Gobierno cumpla su compromiso y que, al menos hasta fin de año, no se incremente el precio de la gasolina. También insistió en que se normalice el abastecimiento, ante el cansancio de los conductores que deben pasar la noche en los surtidores para conseguir algunos litros de combustible.