Dos pilotos bolivianos fueron condenados en Argentina a 10 años de prisión por su participación en el traslado de 364 kilos de cocaína en una avioneta que se estrelló en la zona de Rosario de la Frontera, en la provincia de Salta. La sentencia recayó sobre Juan Pablo Quinteros Peredo y Henry Álvaro Mercado Cuajera, a quienes el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°2 de Salta, con la intervención unipersonal de la jueza Gabriela Catalano, consideró coautores del delito de contrabando de importación de estupefacientes destinados a su comercialización.
La resolución fue dictada en el marco de un acuerdo pleno impulsado por el fiscal general Eduardo Villalba y la auxiliar fiscal Florencia Altamirano. En la audiencia, ambos acusados admitieron su responsabilidad penal y aceptaron los términos del entendimiento, que luego fue homologado por la magistrada. Además de la pena de prisión, la justicia dispuso para ambos la inhabilitación especial por cinco años para ejercer el comercio y por el doble del tiempo de la condena para desempeñarse como funcionarios públicos.
El fallo también incluyó el decomiso de la avioneta, matrícula CP-3167, que será destinada a la Escuela de Educación Técnica Aeronáutica N°3.144 “Capitán Marcelo Lotufo” con fines didácticos. La identificación de la aeronave no pudo ser rastreada por la ausencia de números de serie en el fuselaje y el motor.
El caso se originó el 4 de noviembre de 2025, cuando la aeronave, procedente de Bolivia, intentó aterrizar en una finca de Rosario de la Frontera y terminó impactando contra unos arbustos. Durante la maniobra embistió un automóvil en el que viajaban tres hombres que debían descargar la droga y que luego también fueron condenados. Parte del cargamento quedó dentro de la avioneta y el resto fue enterrado en un paraje cercano.
Según la reconstrucción de la Fiscalía argentina, al llegar al lugar los gendarmes encontraron la avioneta blanca y roja parcialmente cubierta de barro e incrustada en la vegetación. En la cabina hallaron rastros de sangre y, en el piso, tres bolsas de arpillera con 136 kilos de cocaína distribuidos en 42 paquetes con la inscripción “Prada Milano”. También había botellas de gaseosa de procedencia boliviana y, a pocos metros, un Volkswagen Gol Trend incendiado.
Más tarde, durante la requisa, se encontraron otros elementos vinculados a la operación, entre ellos una cédula de moto a nombre de Julián Darío Mansilla, una antena satelital y bidones de combustible que se presume estaban destinados a reabastecer la aeronave. Al día siguiente, Mansilla se presentó en la comisaría de Antillas para denunciar el robo de su vehículo, pero el dominio coincidía con el auto incendiado junto a la avioneta.
La investigación también permitió establecer que personal de la División Drogas Peligrosas de la Policía de Salta ya había recibido una denuncia que señalaba a Mansilla, Jonathan Alejandro Gómez y Jorge Alberto Cuellar como integrantes de una organización narcocriminal dedicada al transporte de grandes cantidades de droga. En ese marco, primero fue detenido Mansilla y luego Gómez, quien circulaba en una camioneta Chevrolet S10. En ese vehículo se secuestraron otras cinco bolsas con cocaína que habían sido enterradas cerca del lugar del siniestro.
Al desenterrar esas bolsas, se comprobó que contenían 42 paquetes cada una, con un peso total de 228 kilos. La sustancia presentaba una pureza del 74 % y, según la fiscalía, tenía capacidad para producir cerca de 2 millones y medio de dosis, un dato que fue destacado por la gravedad del daño potencial a la salud pública.
La detención de los pilotos se produjo el 5 de noviembre de 2025, cuando un comerciante avisó que había visto a dos hombres con acento boliviano, heridos en los brazos, intentando cambiar dólares por pesos. Se trataba del piloto y el copiloto, que fueron arrestados en la terminal de ómnibus de Rosario de la Frontera. Un día después, Cuellar fue localizado y detenido en Antillas, donde se había refugiado en la casa de una vecina.
En su resolución, la jueza Catalano coincidió con la postura del Ministerio Público Fiscal y subrayó la gravedad del hecho por la modalidad