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La discusión por la asignación del 1% de la coparticipación tributaria a las gobernaciones, detallada por el Ministerio de la Presidencia dentro del acuerdo alcanzado con las autoridades departamentales, abrió una nueva ola de reacciones divididas entre los gobernadores. Mientras Santa Cruz y Tarija consideran insuficiente e incluso inaceptable ese porcentaje, desde La Paz la lectura es distinta y se la ve como una propuesta que puede ser trabajada en el contexto actual del país.

En Tarija, la gobernadora María René Soruco rechazó la idea de que el 1% pueda considerarse una respuesta satisfactoria. En una entrevista con ON-Otra noche con Sissi, de EL DEBER, sostuvo que la autonomía no puede ser entendida como una concesión de un nivel de gobierno o de un partido político, sino como el resultado de un proceso histórico que pasó por la centralización, la participación popular y la elección de prefectos, hasta llegar al modelo autonómico. A su juicio, se trata de un tema pendiente que no ha sido abordado en cerca de 20 años.

Soruco planteó además que la discusión forma parte de una agenda más amplia para construir un Estado autonómico, tal como lo establece el artículo primero de la Constitución. En su criterio, el problema central es que las competencias fueron transferidas a las gobernaciones sin los recursos económicos necesarios para sostenerlas, lo que ha generado un déficit financiero. Por eso, advirtió que no se puede seguir sumando obligaciones sin definir de dónde saldrá el dinero para asumirlas.

En la misma línea se pronunció el gobernador de Santa Cruz, Juan Pablo Velasco, quien calificó como insuficiente la propuesta inicial. Según explicó, su planteamiento fue que el porcentaje debería ser del 5% y no del 1%, porque eso representaría un cambio importante para las finanzas departamentales. Incluso señaló que ese nivel permitiría superar los Bs 700 millones y propuso que el incremento se realice de manera gradual hasta llegar al 15% en los próximos cinco años. También reveló que la negociación comenzó con una oferta del 0,4%, cifra que dijo no estar dispuesto a aceptar por considerarla una falta de respeto al pueblo boliviano.

Desde La Paz, en cambio, el gobernador Luis Revilla defendió la propuesta del Ejecutivo y la consideró razonable frente a la crisis económica y las necesidades del país. Explicó que el 1% para su departamento significará poco más de Bs 100 millones, monto que reconoció como insuficiente, pero que, según dijo, puede ser utilizado para atender algunas prioridades.

Revilla admitió que las necesidades son mayores, aunque remarcó que el país atraviesa una situación de déficit que obliga a mirar el contexto general. En esa línea, sostuvo que esos recursos podrían servir para construir dos hospitales o una carretera importante, por lo que no deben ser desestimados. Aun así, insistió en que las gobernaciones requieren más recursos para cumplir con sus competencias y responder a las demandas de cada departamento.

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