La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) ha retirado a Santa Cruz la designación como sede para la final única de la Copa Sudamericana 2025, un anuncio que ha generado un profundo descontento en la región. Mario Aguilera, vicegobernador del departamento, expresó su consternación ante esta decisión, señalando que la realización del evento deportivo estaba prácticamente asegurada durante su gestión interina como gobernador, gracias a la previsión de fondos necesarios.
Aguilera calificó el suceso como un revés significativo, no solo para el país y Santa Cruz, sino especialmente para el Gobierno Departamental, entidad responsable de la infraestructura del estadio Ramón Tahuichi Aguilera. El funcionario rememoró que, apenas dos semanas antes de la revocación, cuando aún ejercía como gobernador, mantuvo una reunión clave con representantes de Arena –la empresa encargada de certificar estadios para Conmebol–, directivos de la Federación Boliviana de Fútbol y la comitiva de Conmebol. En dicho encuentro, se reconoció la existencia de un cronograma ajustado, pero se afirmó la capacidad de Santa Cruz para garantizar la final, demostrando la disponibilidad de recursos para cubrir las exigencias pendientes.
El exgobernador interino detalló la estructura presupuestaria que se había contemplado para las mejoras del estadio, dividida en tres componentes principales. Un primer aporte provendría de la Unidad de Proyectos Especiales, con una asignación inicial de 44 millones de bolivianos, que posteriormente se ajustó a 49 millones debido a la coyuntura económica y los costos de importación. En segundo lugar, Conmebol contribuiría con 2 millones de dólares, equivalentes a casi 14 millones de bolivianos. Aunque inicialmente destinados a infraestructura general, estos fondos fueron redirigidos específicamente a la instalación de un sistema de iluminación, cuyo costo ascendía a 2.1 millones de dólares. Finalmente, un modelo de concesión propuesto por la Gobernación estaba diseñado para satisfacer las demandas de Conmebol y generar ingresos que se reinvertirían en el propio estadio. Este modelo incluía la habilitación de palcos de hospitalidad, pantallas gigantes, sistemas de sonido, publicidad estática y áreas de comida, proyectando ingresos superiores a los 72 millones de bolivianos.
Aguilera afirmó que más de la mitad de estos recursos estaban respaldados por cartas de intención de diversas empresas privadas, aunque lamentablemente los contratos definitivos nunca llegaron a concretarse. Subrayó que la gestión pública eficaz se fundamenta en el trabajo continuo y el compromiso inquebrantable, y no en la confrontación o la búsqueda de culpables.
En sus declaraciones finales, el vicegobernador instó a la actual administración, encabezada por Luis Fernando Camacho, a retomar el modelo concesionario. Hizo un llamado a asegurar los ingresos indispensables y a culminar las obras de modernización del Tahuichi, enfatizando la relevancia estratégica del estadio para impulsar el turismo, proyectar la imagen de Santa Cruz a nivel internacional y fortalecer la identidad y la reconocida hospitalidad del oriente boliviano
