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El sector campesino de Tarija se declaró en estado de emergencia debido a las dificultades que enfrenta para acceder a combustible, una situación que está golpeando de forma directa las labores productivas, especialmente el riego de cultivos mediante motobombas. Ante este panorama, los dirigentes advirtieron que podrían asumir medidas de presión, entre ellas la toma de surtidores, si no se incrementa la dotación de diésel y se habilita nuevamente la venta en bidones para uso agrícola.

El ejecutivo de la Central del Puente, Hilarión Zenteno, explicó que la falta de combustible afecta sobre todo a los productores que dependen de equipos para extraer agua de pozos y abastecer sus parcelas. Según señaló, el pedido central del sector es que se autorice una mayor cantidad de diésel y que se permita comprar pequeñas cantidades en recipientes, como ocurría anteriormente, para llevarlas hasta las comunidades y destinarlas exclusivamente al bombeo de agua.

Zenteno recordó que antes los productores podían adquirir combustible en bidones, incluso en volúmenes reducidos de alrededor de cinco litros, lo que les permitía mantener en funcionamiento los sistemas de riego. Esa posibilidad, dijo, resultaba fundamental para quienes no cuentan con vehículos propios para trasladarse hasta los surtidores y abastecerse directamente.

La restricción, de acuerdo con el dirigente, está afectando a productores de distintas zonas, entre ellos quienes cultivan ajo y cebolla, además de comunidades ubicadas en el río San Juan. En esos lugares, la imposibilidad de acceder a combustible en pequeñas cantidades complica el trabajo diario y pone en riesgo la continuidad de la producción.

Zenteno indicó que, según las disposiciones comunicadas por la Agencia Nacional de Hidrocarburos, la venta de combustible en bidones se encuentra restringida. Por ello, el sector campesino demanda que se establezca algún mecanismo específico que permita a los productores acceder a ese combustible en cantidades menores, pero únicamente para actividades agrícolas y de riego.

El dirigente también cuestionó el control aplicado al sector campesino y comparó esa vigilancia con la falta de fiscalización frente a otras prácticas irregulares. En ese marco, expresó su molestia por las limitaciones que enfrentan los productores para conseguir diésel de manera legal y oportuna.

Ante la persistencia del problema, la Central del Puente y otras organizaciones campesinas prevén analizar nuevas medidas de presión. Zenteno confirmó que para este lunes estaba prevista una reunión en la federación, donde se definirían las acciones a seguir, sin descartar la toma de surtidores como una forma de exigir atención a sus demandas.

La preocupación del sector también alcanza al precio del combustible en el mercado negro. Aunque Zenteno dijo no conocer con exactitud cuánto se está comercializando, estimó que podría llegar al doble del precio regular debido a la reventa, lo que agrava aún más la situación de los productores.

Para los campesinos, el problema no se limita al traslado o a la compra del combustible, sino que amenaza directamente la producción agrícola. Zenteno explicó que el agua de los pozos se utiliza mediante sistemas de bombeo y que, si el riego se interrumpe, los cultivos pueden verse afectados rápidamente, más aún por las altas temperaturas.

En ese contexto, advirtió que la falta de diésel y la imposibilidad de adquirirlo en bidones podría generar consecuencias tanto en la producción agrícola como en el abastecimiento de agua en algunas comunidades. “Estamos sumamente preocupados”, afirmó el dirigente, al insistir en que el sector espera una respuesta concreta a su demanda de mayor dotación de combustible y una alternativa que les permita seguir trabajando.

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