El reglamento que regula los campeonatos de la División Profesional ha sido actualizado para la temporada 2026, introduciendo medidas significativas en materia de control antidopaje y supervisión de los árbitros. Este nuevo marco establece que se llevarán a cabo controles antidopaje en al menos cuatro partidos por fecha, con el objetivo de garantizar la transparencia y la integridad del deporte. En cada jornada, se realizarán pruebas a dos jugadores por equipo en cuatro encuentros oficiales, lo que asegura una vigilancia constante sobre el uso de sustancias prohibidas. Aunque esta práctica ya había sido anunciada el año pasado, ahora se encuentra formalmente normada.
Los clubes asumirán la responsabilidad financiera de estos controles, lo que incluye la adquisición de los instrumentos necesarios, así como los costos asociados al envío y análisis en laboratorios certificados. Además, ante cualquier sospecha de dopaje, todos los jugadores involucrados en un partido podrán ser seleccionados para someterse a exámenes médicos adicionales según lo determine la coordinación de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), quienes deberán garantizar su cooperación.
En relación con los árbitros, el reglamento establece en su Artículo 137 que estos deben estar atentos al uso de sustancias controladas. Además, se contempla que los árbitros pueden ser sometidos a pruebas de alcoholemia hasta 15 minutos antes del inicio del partido, una medida que busca preservar la integridad del juego. La responsabilidad de realizar estos controles recaerá en el oficial antidopaje designado por la FBF.
Por otro lado, se han incluido disposiciones que permiten a los clubes presentar observaciones por escrito respecto al desempeño de un árbitro hasta tres días después del encuentro. La Comisión de Árbitros está obligada a responder cualquier reclamación presentada por los clubes dentro de un plazo máximo de cinco días hábiles.
En un esfuerzo adicional por mantener la integridad del fútbol boliviano, se implementará un sistema para detectar fraudes durante las competiciones. Esta tarea estará a cargo de la División de Integridad de la FBF, que también supervisará a todos los oficiales involucrados en los partidos. En caso de detectar irregularidades o conductas que comprometan la competencia, se prevén sanciones para aquellos responsables.
Finalmente, es importante señalar que las modificaciones introducidas al reglamento no permiten cambios futuros mediante decisiones unánimes o por mayoría calificada como era posible anteriormente. Esto podría limitar las oportunidades para ajustar normativas en función del desarrollo del torneo o las necesidades emergentes en el ámbito deportivo.
