Luis Montaño Morales, fiscal superior de Crimen Organizado que había asumido de manera interina la conducción de la Fiscalía General del Estado tras la aprehensión de Róger Mariaca, fue aprehendido este sábado en medio de la disputa institucional por la sucesión en el Ministerio Público.
La medida se ejecutó cuando Montaño acudió de forma voluntaria, acompañado por su abogado, a dependencias de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen en la capital cruceña. Más tarde, fue trasladado al Departamento Especial de Lucha Contra la Corrupción, en el Plan 3.000.
Su detención se produjo pocas horas después de que la Asamblea Legislativa Plurinacional eligiera a José Armando Urioste Viera como fiscal general del Estado interino, en reemplazo de Mariaca, quien fue suspendido definitivamente de sus funciones tras la investigación penal abierta en su contra.
El caso de Montaño se remonta al jueves 1 de octubre, cuando, luego de la aprehensión de Mariaca, se presentó ante los medios como fiscal general interino y tomó la conducción del Ministerio Público. En esa oportunidad, sostuvo que su decisión respondía a la ausencia del titular y que su designación se apoyaba en las normas de sucesión interna de la institución.
Inicialmente, la propia Fiscalía General respaldó esa interpretación y afirmó que la sucesión buscaba asegurar la continuidad institucional, en aplicación de la Ley 260, Ley Orgánica del Ministerio Público. Sin embargo, el Gobierno rechazó esa designación y desconoció su validez.
El vocero presidencial, José Luis Gálvez, acusó a Montaño de usurpar funciones y de intentar entorpecer las investigaciones contra las autoridades aprehendidas dentro del megaoperativo por el caso Marset. “Quiero denunciar al señor Luis Montaño Morales, que de manera ilegal e ilegítima está haciendo usurpación de funciones, autodeclarándose como fiscal general”, afirmó el jueves.
Desde el Ejecutivo también se señaló que Montaño habría intentado apartar a fiscales que trabajaban en las denuncias contra los funcionarios detenidos y que incluso se habría buscado impedir el ingreso de esas acusaciones al sistema del Ministerio Público.
En ese contexto, Gálvez anunció que la Policía ya lo buscaba y que sería aprehendido para responder ante la Justicia.
La captura de Montaño se produce en medio de una crisis institucional profunda en el Ministerio Público, marcada por la detención de Mariaca y de otros fiscales y funcionarios dentro de la investigación relacionada con presuntos vínculos con una estructura ligada al narcotráfico.