Por segundo año consecutivo, la economía boliviana volverá a encogerse. Según la proyección del Banco Mundial, el Producto Interno Bruto (PIB) del país caerá 2,8% en 2026, una contracción que implicará que circulen alrededor de 500 millones de dólares menos en la economía nacional.
Para el exministro de Economía José Gabriel Espinoza, esa caída no debe leerse como un deterioro en sí mismo, sino como el costo del proceso de ordenamiento económico que atraviesa el país. En su criterio, el ajuste responde a la necesidad de reducir un gasto público que, según afirmó, era ineficiente y que, sin embargo, se registraba como crecimiento dentro de la contabilidad nacional.
“Esto era algo que ya sabíamos todas las fuerzas políticas desde el año pasado. Haciendo lo que se tenía que hacer para ordenar la economía, se retiraba una gran cantidad de gasto público que, en muchos casos, era absolutamente ineficiente, pero que en la contabilidad nacional se anotaba como crecimiento: empresas públicas deficitarias, obras públicas que no benefician a la gente, canchas, coliseos. Contraer eso, era evidente que el crecimiento se iba a resentir”, explicó.
Espinoza sostuvo además que el país ya logró estabilizar el tipo de cambio y ordenar el gasto fiscal, aunque advirtió que ese proceso también trae consigo efectos sobre la actividad económica. En ese marco, mencionó que “ha salido un régimen cambiario flotante, y esto, evidentemente, tiene un costo”.